Terapia enzimática sistémica en Alzheimer.

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

 La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa de etiología desconocida, caracterizada por un deterioro progresivo de la memoria y la función cognitiva. La EA es la causa de demencia más frecuente. En España afecta alrededor de 800.000 personas y es la principal causa de discapacidad entre las personas mayores. La prevalencia e incidencia de esta enfermedad se incrementa a partir de los 65 años de forma exponencial (prevalencia del 5% en > 60 años, 20% en >80 años).

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por dos tipos de lesiones centrales que ocasionan alteraciones en las transmisiones nerviosas y muerte neuronal: placas seniles y ovillos neurofibrilares. Las placas seniles consisten en depósitos extracelulares proteicos en los que el componente mayoritario es la proteína β-amiloide (Aβ), mientras que los ovillos neurofibrilares son acumulaciones anormales de fibrillas proteicas intracelulares cuya unidad básica es la proteína Tau. Recientemente se ha establecido que, la neuroinflamación, desencadenada por la respuesta inmune innata del sistema nervioso central (SNC), exacerba ambas lesiones y pueden servir como un enlace en la patogénesis de la EA (Fig.1)

cerebro con alzheimer

 

Figura 1. Enfermedad de Alzheimer.

¿Cuál es el papel de la inflamación en el Alzheimer?

 La presencia de placas seniles y ovillos produce la activación y proliferación de las células inmunitarias del SNC, la microglía y la astroglía, desencadenando una respuesta inmune innata. Esta respuesta se caracteriza por la liberación de mediadores proinflamatorios, TNF-α (factor de necrosis tumoral α) o IL-6 (interleucina 6), que contribuyen a la progresión y gravedad de la enfermedad.

Además, la inflamación de bajo grado (sistémica) es un factor externo que interfiere con los procesos inmunológicos del SNC y promueve la progresión de la enfermedad. En concreto, se ha visto que los niveles elevados del TNF-α favorecen la producción de placas Aβ y disminuyen su eliminación.

 

respuesta inflamatoria en alzheimer

                       

 

¿Qué son las enzimas proteolíticas y en qué consiste la terapia enzimática sistémica?

 

Las enzimas proteolíticas son enzimas proteasas, también conocidas como enzimas sistémicas o peptidasas, cuya acción enzimática es la hidrólisis de péptidos. Estas enzimas pueden tener un origen vegetal o animal. Las de origen vegetal son mayoritariamente proteasas de cisteína entre las que se encuentran la bromelina y la papaína, mientras que las de origen animal son proteasas de serina como la tripsina y la quimiotripsina.

enzimas proteoliticas

 

La terapia enzimática sistémica (TES) consiste en el uso de estas enzimas por vía oral con el propósito primario de regular los procesos inflamatorios y actuar de inmunomodulador. Para evitar la degradación de las enzimas en el estómago durante el proceso de digestión y asegurar su llegada y absorción intestinal, en la TES se administran en forma de comprimidos recubiertos, alejados de las comidas (como mínimo 45 minutos antes o 90 minutos después).

¿Cómo puede ayudar la terapia enzimática sistémica frente al Alzheimer?

Además de su actividad hidrolítica, la TES tiene una acción reguladora en el proceso inflamatorio al eliminar el exceso de citoquinas mediante la formación de un complejo activado con la glicoproteína plasmática α-2-macroglobulina (α-2M). Así, la TES favorece la eliminación del exceso de citoquinas proinflamatorias (TNF-α o IL- 6) involucradas en los procesos inflamatorios asociados a la EA (Figura 3).

mecanismo accion TES

Adicionalmente, el complejo proteasas-α-2M tiene la capacidad de inhibir la formación de placas Aβ por un lado al degradar precursores amiloides y por otro al actuar como chaperona favoreciendo el correcto plegamiento de las proteínas y evitando su acumulación.

 

¿Cuáles son los usos clínicos de la terapia enzimática sistémica?

Aunque hasta la fecha no existe una evidencia científica que establezca la eficacia y la seguridad de la TES en pacientes con EA, los resultados de ensayos preliminares indican un posible efecto beneficioso de la TES en la prevención y manejo de la enfermedad. Por un lado, se ha visto que la bromelina favorece la degradación de agregados de proteínas Aβ presentes en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con EA. Por otro lado, la TES ha mostrado su eficacia y seguridad en la resolución de procesos inflamatorios mediante la regulación de los niveles plasmáticos de citoquinas proinflamatorias, en varios estudios clínicos.

 

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