Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado: conceptos, probióticos y nutrición.

SIBO

¿QUÉ ES EL SOBRECRECIMIENTO BACTERIANO EN EL INTESTINO DELGADO?

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO por sus siglas en inglés, small intestine bacterial overgrowth) es un aumento anormal en la flora del intestino delgado, tanto en cantidad como en el tipo de bacterias. Suelen observarse bacterias que normalmente no se encuentran en esta localización como Escherichia coli, Enterococcus spp., Klebsiella pneumoniae y Proteus mirabilis, entre otras.

SIBO se desarrolla cuando la persona presenta otras afecciones o circunstancias que hacen que la motilidad del intestino delgado disminuya, provocando la acumulación de alimentos y el crecimiento bacteriano.

 ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS Y SIGNOS?

Los síntomas pueden variar desde molestias gastrointestinales leves hasta malnutrición severa. El SIBO ocasiona una serie de síntomas gastrointestinales como diarrea, gases o dolor abdominal. La acumulación de toxinas bacterianas puede interferir con la absorción de nutrientes provocando malnutrición y pérdida de peso.

Estos síntomas afectan a alrededor del 66% de las personas con SIBO, mientras que las demás personas son asintomáticas (Figura 1).

 

¿CUÁL ES LA CAUSA DE SIBO?

El número de bacterias en el intestino delgado se mantiene bajo control por medio de diversos mecanismos:

  • El ácido gástrico, las secreciones pancreáticas y las secreciones biliares: inhiben el crecimiento de bacterias provenientes de la comida o de la orofaringe.
  • Movimiento del intestino delgado: impide el retardo en el paso del contenido del intestino delgado al intestino grueso y la acumulación de bacterias.
  • La válvula ileocecal: previene el paso de bacterias del colon al intestino delgado.
  • Sistema inmune: la inmunoglobulina A (IgA) secretada localmente en el intestino delgado ayuda a eliminar patógenos.

 

La alteración de estos mecanismos ocasiona SIBO. Existen numerosas condiciones clínicas que favorecen su aparición, generando una acumulación de bacterias en el intestino delgado que provocan varias consecuencias:

 

  • Daño directo a la mucosa intestinal: las toxinas bacterianas causan inflamación de la mucosa y malabsorción de nutrientes. La pérdida de enzimas en las vellosidades intestinales genera malabsorción de carbohidratos y su posterior fermentación por bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta, hidrógeno y gas metano, produciendo hinchazón, flatulencia y diarrea.
  • Desconjugación de los ácidos biliares por las bacterias: causa malabsorción de grasas y esteatorrea, pérdida de peso, deficiencia de vitaminas liposolubles y osteoporosis.
  • Utilización bacteriana de la cobalamina y producción de análogos de la cobalamina: ocasiona deficiencia de vitamina B12, relacionada con la anemia megaloblástica y neuropatías periféricas.
  • Producción de folato bacteriano: aumenta los niveles de folato en sangre. Una ingesta elevada de folato aumenta el riesgo de enfermedades neurológicas en personas con deficiencia de vitamina B12.

causas del SIBO

 

¿QUÉ COMPLICACIONES CONLLEVA EL SIBO?

 Los efectos directos sobre el epitelio intestinal ocasionan complicaciones a nivel sistémico como malnutrición, pérdida de peso, deficiencia de vitaminas A, D, E, K y B12, anemia megaloblástica, osteoporosis y cálculos renales. (Figura 3).

 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

Prueba del aliento: mide la cantidad de hidrógeno o metano que se elimina con la respiración tras la ingestión de una mezcla de glucosa y agua, si hay un aumento rápido de hidrógeno y metano, puede indicar un crecimiento bacteriano excesivo en el intestino delgado. Es una prueba muy común pero poco específica.

Cultivo del aspirado duodenal: constituye la prueba estándar. Se realiza por medio de una endoscopia y posterior cultivo en el laboratorio. Actualmente se considera SIBO si el recuento de bacterias es mayor a 103 CFU/mL.

Otros estudios: análisis de sangre y heces, radiografías.

 

LIMITACIONES DEL DIAGNÓSTICO.

El aspirado duodenal no permite diferenciar entre cepas de bacterias, lo que hace difícil escoger el tratamiento antibiótico adecuado. El coste elevado, la naturaleza invasiva y el alto riesgo de contaminación de la muestra son otras desventajas de esta técnica.

Tanto el cultivo como la prueba del aliento no proveen información sobre la calidad de la flora del intestino delgado.

Los métodos de diagnóstico habituales no identifican las cepas de bacterias causantes de SIBO.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO TRADICIONAL?

El tratamiento se basa en la eliminación o control del factor de riesgo, la corrección de las deficiencias nutricionales y detención del crecimiento bacteriano excesivo con antibióticos orales (Figura 4)

diagnostico sibo

 

¿QUÉ OTRAS ALTERNATIVAS EXISTEN?

 

PROBIÓTICOS

Los probióticos se definen como microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud intestinal del huésped (Figura 5).

tratamiento sibo

 

Existe una amplia evidencia que apoya el uso de probióticos para disminuir los síntomas y molestias relacionadas con SIBO (Tabla 3)

probioticos sibo

VITAMINA D.

 En muchas ocasiones, SIBO puede ocasionar una mala absorción de vitaminas liposolubles como la vitamina D. La complementación con vitamina D ayuda a prevenir complicaciones por deficiencia de vitamina D, como la osteomalacia o el reblandecimiento de los huesos.

Además, la vitamina D ayuda a disminuir la inflamación y mantener la integridad de la barrera intestinal al reforzar las uniones intercelulares.

ENZIMAS DIGESTIVAS.

 La complementación con lactasa ayuda a disminuir la intolerancia a la lactosa producida por daño a la mucosa intestinal.

El uso de enzimas que ayudan a digerir el gluten como la Dipeptidilpeptidasa IV (DPP4), la proliloligopeptidasa, la prolilendopeptidasa o exopeptidasa, pueden ser beneficiosos para personas que desarrollan cierta intolerancia al gluten como consecuencia de la inflamación en el intestino delgado.

La complementación con enzimas digestivas como proteasas, lipasa y amilasa, ayuda a mejorar problemas digestivos causados por la insuficiencia pancreática exocrina que puede provocar malabsorción grave de los nutrientes de la dieta.

 USO DE FIBRAS EN SIBO

El consumo de fibras en la dieta provee un efecto protector frente a los síntomas relacionados con SIBO. Las dietas altas en fibra y bajas en FODMAPs (dieta baja en oligo-, di-, mono-sacáridos y polioles fermentables) mejoran las molestias gastrointestinales relacionadas con SIBO, tales como el dolor abdominal y la hinchazón.

 

 

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Bibliografía y Referencias