Protección del cartílago articular mediante suplementos alimenticios.

El objetivo terapéutico en la osteoartritis se centra frecuentemente en el alivio sintomático, con reducción del dolor principalmente. Algunas alternativas terapéuticas, además de reducir el dolor y la inflamación permiten  proteger el cartílago del daño que provoca el proceso inflamatorio persistente (figura 1).

Estos compuestos, conocidos como condroprotectores, retrasan la degeneración del cartílago y facilitan su regeneración.

 

La glucosamina o la condroitina, presentes naturalmente en el organismo, tienen esta acción protectora y regeneradora sobre el cartílago articular. Estos componentes además de ser sintetizados en el organismo, también pueden ser ingeridos con la dieta (Jerosch, 2011).

Figura 1. Articulación sana vs. Osteoartrititis.

a) Glucosamina

La glucosamina es un aminomonosacárido natural, abundante en el tejido conectivo y el cartílago, que es sintetizada a partir de la glucosa en el cuerpo humano. También puede ser extraída de la quitina que se encuentra en el exoesqueleto de crustáceos, o en los hongos. Es un precursor importante en la síntesis de glicosaminoglicanos (GAG) y por tanto de proteoglicanos (PG) (ver figura 2).

La producción de glucosamina es un factor limitante en la síntesis de GAG, por lo que la suplementación de este precursor promovería la formación de GAG (Jerosch, 2011). Algunos experimentos in vitro con condrocitos muestran que, con una aportación adicional de glucosamina, aumenta la producción de PG. Varios estudios farmacocinéticos sugieren que la glucosamina, a pesar de ser un derivado de la glucosa es empleada como sustrato para la síntesis de proteoglicanos mucopolisacáridos y no como fuente de energía. Además, la glucosamina es capaz de inhibir la síntesis de MMPs, previniendo la degradación de PG. Por su papel estructural, el efecto terapéutico de la glucosamina se pone de manifiesto después de un periodo de latencia de 4 a 8 semanas (Sanders & Grundmann, 2011). En estudios clínicos, el uso de glucosamina en pacientes con osteoartritis mejoró la funcionalidad articular y el dolor, disminuyendo además la necesidad de reemplazo total de la articulación (Lopez, 2012b).

 

Figura 2. Componentes de la articulación, del cartílago articular y de la matriz extracelular.

b) Sulfato de condroitina.

El sulfato de condroitina (SC) es el glicosaminoglicano más frecuente en los PG del cartílago y, por tanto, un componente muy importante en la matriz extracelular. Es responsable de la retención de agua en el cartílago, fundamental para la resistencia por presión. Este componente natural también puede ser ingerido con la dieta siendo extraído del tejido cartilaginoso de animales como cerdo, aves o animales marinos como el tiburón.

El SC es usado por vía oral para el tratamiento de OA. Al igual que la glucosamina, debido a su mecanismo de acción retardado, los primeros efectos sobre el dolor y la movilidad tardan entre 2 y 3 semanas en aparecer en contraste con los AINES. Sin embargo, después de una administración diaria durante 3 meses, su efecto es remanente, pudiendo durar un par de meses. En estudios clínicos, en pacientes con artrosis de rodilla, el SC ha sido bien tolerado y ha favorecido el control adecuado de los síntomas dolorosos y el aumento de la movilidad de la articulación (Uebelhart, 2008).

La glucosamina, al igual que el sulfato de condroitina, son componentes esenciales de los proteoglicanos de la matriz extracelular. Ambos tienen un efecto antiinflamatorio basado en la regulación de la acción de la IL-1. Aunque su efecto condroprotector tarda hasta 8 semanas en ponerse de manifiesto, éste perdura en el tiempo. El uso de glucosamina y de sulfato de condroitina para el alivio de los síntomas de la OA podría reducir las dosis de AINEs necesarias, contribuyendo a mejorar su tolerabilidad.

 Metilsulfonilmetano 

El metilsulfonilmetano (MSM) es un compuesto organosulfurado, donador de azufre que puede encontrarse en el organismo al igual que en una variedad de frutas, verduras, cereales y animales. Igualmente puede ser sintetizado químicamente. El MSM ha mostrado tener propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Uno de los posibles mecanismos de acción de MSM es la inhibición de la liberación de óxido nítrico y la PGE2 al reducir la expresión de sus correspondientes enzimas sintéticas (Kim et al., 2009). En la articulación artrósica, MSM disminuye la degeneración del cartílago al restablecer el contenido tisular de azufre que es bajo en las articulaciones afectadas por la OA (López, 2012b). En un estudio clínico, el uso oral de glucosamina y MSM combinados fue mejor que el uso de cada uno por separado en la reducción del dolor y del edema, así como en la recuperación de la funcionalidad de la articulación en la artrosis de rodilla.

 Astaxantina 

La astaxantina es un cetocarotenoide que tiene una variedad de actividades biológicas que incluyen efecto protector contra el asma y la neuroinflamación, y efecto antioxidante. Se ha visto una disminución de la pérdida de hueso alveolar probablemente por aumento del número de osteoblastos y reducción del número de osteoclastos en mandíbulas en modelos animales de periodontitis (Balci Yuce H et al 2018). Se sabe que el uso de astaxantina tiene acción sobre la inflamación y sobre la pérdida de masa ósea. In vitro, se encontró que la astaxantina inhibe la formación de osteoclastos mediante la expresión del factor nuclear de células T activadas (NFAT) c1, proteína transmembrana específica de células dendríticas. Como resultado, se ha sugerido que la astaxantina puede tener un rol potencial en la osteoporosis posmenopáusica (Hwang YH et al 2018).

 

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Bibliografía y Referencias.