Probióticos y prebióticos en la salud intestinal y el bienestar emocional.

Prebioticos y probioticos

Ciertas intervenciones nutricionales apoyadas en el uso de probióticos y prebióticos pueden contribuir a una buena comunicación en el eje microbiota-intestino- cerebro.

El enriquecimiento de la dieta con estos nutrientes puede ayudar en el mantenimiento o restauración de una microbiota saludable y de la funcionalidad de la barrera intestinal, aliviando molestias gastrointestinales y asegurando la buena comunicación entre la microbiota con el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunitario a nivel intestinal.

A continuación, se muestran las acciones beneficiosas de probióticos y prebióticos en el eje microbiota-intestino-cerebro y cómo ejercen su efecto.

Probióticos.

Los probióticos se definen como microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud del huésped. Bifidobacteria y Lactobacillus son las dos especies bacterianas empleadas principalmente como probióticos que confieren beneficios para la salud intestinal.

microbiota

Los probióticos ejercen sus beneficios a través de cuatro mecanismos de acción diferentes:

  • Interferencia con bacterias patógenas al competir con nutrientes y sitios de adhesión
  • Mejora de la función de barrera del revestimiento epitelial
  • Inmunomodulación
  • Influencia en otros órganos del organismo a través del sistema inmunológico y la producción de neurotransmisores (como GABA o serotonina)

Varios estudios en colectivos de individuos sanos han puesto de manifiesto que el uso de probióticos permite restablecer la microbiota normal y ser beneficioso en condiciones de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y en respuesta a situaciones de estrés.

Existe un subgrupo de probióticos denominado psicobióticos que se caracterizan por conferir beneficios de estabilización del estado de ánimo a través de la interacción con bacterias intestinales comensales.

eje intestino cerebro

Prebióticos

Los prebióticos se definen como ingredientes selectivamente no digeribles y fermentados que permiten cambios específicos en la composición y / o actividad en la microbiota intestinal al estimular selectivamente el crecimiento de un número limitado de bacterias. Los principales prebióticos son carbohidratos de cadena corta con un grado de polimerización variable que no son digeribles por las enzimas digestivas humanas.

La inulina, las fructooligosacaridos (FOS) y los galactooligosacáridos son los prebióticos más comunes. Se pueden encontrar en la dieta sobre todo en frutas y verduras. En concreto, los FOS de cadena corta son fermentados rápidamente por la microbiota intestinal minimizando la aparición de flatulencias. Además, aumentan la presencia de bifidobacterias, lactobacilos, la producción de ácidos grasos de cadena corta y promueven la absorción de minerales.

Otro ejemplo de prebiótico es la fibra de acacia extraída de Acacia Senegal y Acacia Seyal. Estudios preliminares indican que la fibra de acacia promueve significativamente la proliferación de bifidobacterias mientras inhibe el grupo de Clostridium histolyticum, comúnmente asociado con disbiosis intestinal.

fibra de acacia

 

Dada la asociación positiva que existe entre una población microbiana intestinal rica y diversa con un Sistema Nervioso Central saludable, el uso de prebióticos y probióticos (o su combinación sinérgica conocida como simbiótico) ha sido y es objeto de numerosos estudios dado su potencial en la mejora de la salud intestinal y el bienestar emocional.

 

En el área para profesionales de nuestra web dispone de una completa monografía dedicada a las intervenciones nutricionales para la salud intestinal y el bienestar emocional.

 

                            

 

 

 

 

 

Bibliografía y Referencias.