Obesidad abdominal y su relación con la inflamación de bajo grado.

obesidad y surelación con la inflamación de bajo grado

La obesidad abdominal es un problema muy común a nivel mundial que ha aumentado rápidamente en los últimos años. Se ha observado que los pacientes con obesidad abdominal o visceral, presentan un estado inflamatorio crónico de bajo grado como  consecuencia del incremento del tejido adiposo, que lleva a un aumento en la producción de mediadores proinflamatorios.

¿QUÉ ES OBESIDAD ABDOMINAL E INFLAMACIÓN DE BAJO GRADO?

La obesidad abdominal o visceral es una enfermedad caracterizada por un exceso de adiposidad que se acumula en el tórax y abdomen. Se define por el perímetro de la cintura por encima de 88 cm en la mujer y 102 cm en el hombre.A diferencia de la obesidad abdominal, la obesidad global se caracterizada por un exceso de adiposidad corporal. Se considera obesidad cuando el índice de masa corporal (IMC) es mayor de 30 kg/m2, según la Organización Mundial de la Salud (fig.1)

obesidad abdominal y visceralFigura 1: obesidad abdominal o visceral 

 

Se caracteriza por una elevación en los niveles circulantes de marcadores inflamatorios por encima de valores normales, y un aumento en la infiltración de células inmunes como macrófagos y linfocitos T en el tejido periférico, particularmente en aquel que es insulinodependiente, sin inducción de daño tisular ni aparición de síntomas o signos evidentes para el individuo que la padece (fig.2)

                                                                 Figura 2 : inflamación de bajo grado 

 

¿CÚAL ES LA RELACIÓN ENTRE LA OBESIDAD ABDOMINAL/VISCERAL Y LA INFLAMACIÓN DE BAJO GRADO?

La inflamación en el tejido adiposo blanco visceral es uno de los principales mecanismos implicados en la inflamación de bajo grado asociada a obesidad. La hiperplasia, hipertrofia y el acúmulo de ácidos grasos en el tejido adiposo que se producen como consecuencia de ésta desencadenan diferentes procesos oxidativos, entre ellos la lipoperoxidación de ácidos grasos, que llevan al reclutamiento de macrófagos y al inicio de un proceso inflamatorio en el tejido adiposo excedente(fig.3)

Figura 3 : inflamación en el tejido adiposo blanco visceral 

 

A partir de un estado pro-inflamatorio inicial, tanto los macrófagos como los adipocitos perpetúan un círculo vicioso de reclutamiento de más macrófagos, producción de más citoquinas inflamatorias y deterioro progresivo de la función normal de los adipocitos.

Dado el carácter endocrino del tejido adiposo, las citoquinas y otras adipoquinas con un perfil inflamatorio más acusado desencadenan un proceso de inflamación sistémica que afecta a otros tejidos, en particular los tejidos insulinodependientes como el tejido hepático y el tejido muscular que provoca hígado graso y miopatías más osteoartritis, respectivamente.

¿CÓMO COMPROMETEN A LA SALUD DEL INDIVIDUO? 

La obesidad visceral e inflamación de bajo grado aumentan el riesgo de hipertensión, dislipidemias y resistencia a insulina que progresivamente conducen al desarrollo de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular y de diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

dislipidemia efectosAdemás, la inflamación de bajo grado que se inicia en el tejido adiposo excesivo compromete otros tejidos diana, y se asocia a enfermedades crónicas de diversa naturaleza como la enfermedad de Parkinson, o de Alzheimer y a ciertos tipos de cáncer como próstata, mama, endometrio, colon, recto, páncreas o esófago.

 

 

¿CÓMO PUEDEN PREVENIRSE DESDE EL PUNTO DE VISTA NUTRICIONAL? 

La obesidad visceral y la inflamación de bajo grado asociada pueden prevenirse con un estilo de vida que incluya actividad física regular y hábitos alimentarios saludables siguiendo una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras.

 

Ciertos micronutrientes también pueden ayudar a prevenir la aparición de obesidad visceral e inflamación de bajo grado por sus propiedades respectivas, que incluyen: 

 Resveratrol*.

  • Inhibe la adipogénesis e induce la apoptosis de adipocitos maduros.
  • Inhibe la lipogénesis de novo y la acumulación de ácidos grasos en el tejido adiposo.
  • Favorece la β-oxidación de ácidos grasos en el músculo esquelético e hígado favoreciendo su eliminación del organismo.

Curcumina*.

  • Suprime el proceso inflamatorio a nivel del tejido adiposo.
  • Regula la adipogénesis al retrasar la formación de adipocitos maduros.

Prebióticos*.

  • Reducen la ingesta calórica diaria por su capacidad saciante y favorecen el crecimiento de flora intestinal saludable.

L-ornitina*

  • Mediante la estimulación de la liberación de la hormona del crecimiento, favorece el uso de ácidos grasos para la obtención de energía por los tejidos periféricos, particularmente el músculo estriado.

Niacina*

  • Es esencial para la generación de energía en la célula estando involucrada en el catabolismo de los lípidos, así como de los carbohidratos y proteínas facilitando su utilización más óptima por los tejidos del organismo.

Vitamina E*

  • Por su acción antioxidante, actúa capturando radicales libres y previniendo así la peroxidación de los lípidos de membrana que resulta especialmente beneficioso en la prevención de complicaciones cardiovasculares.

 

obesidad y nutrición funcional

 

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