Nutrientes que modifican favorablemente el perfil lipídico: niacina, ornitina, probióticos y prebióticos.

intervenciones nutricionales en la dislipidemia

 Como hemos venido analizando en post anteriores, algunos nutrientes que modifican favorablemente el perfil lipídico pueden ser de gran interés en la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Los más destacados entre ellos son el resveratol, la curcumina, la vitamina E, la niacina, la ornitina y los prebióticos y probióticos. Hoy nos vamos a ocupar de los tres últimos.

 Niacina 

La niacina o vitamina B3 es un colectivo formado por el ácido nicotínico, la nicotinamida, y la nicotinamida ribósido. Se trata de una vitamina hidrosoluble que está presente en alimentos como carnes, pescados, productos lácteos, huevos, levaduras y cereales. Aunque la niacina puede ser sintetizada en el hígado a partir del aminoácido esencial triptófano, su biosíntesis es poco eficaz y su aporte a partir de la dieta resulta esencial.

La actividad de la niacina, caracterizada por su capacidad para aumentar los niveles de colesterol unido a la lipoproteína de alta densidad (HDL), resulta beneficiosa en la corrección de las dislipidemias tratadas con estatinas. Además, la niacina potencia las funciones protectoras de la HDL en pacientes diabéticos y con síndrome metabólico.

La niacina participa en el metabolismo celular como precursor de la coenzima nicotinamida adenina dinucleótido (NAD) y su derivado fosforilado (NADP). Más de 400 enzimas requieren de estas coenzimas, para la transferencia de electrones de las reacciones redox generadoras de la energía celular. En concreto NAD+ participa principalmente en el catabolismo de los lípidos así como de los carbohidratos y proteínas.

La niacina tiene una acción hipolipemiante donde destaca su efecto sobre los niveles de colesterol unidos a HDL, elevándolos entre el 15% y el 35%. También reduce los niveles de triglicéridos (20%- 50%), Lp(a) (24%- 38%) y del colesterol unido a LDL (5-25%). La niacina disminuye la degradación de la lipoproteína HDL al reducir la expresión de los receptores captadores de partículas de HDL. Además, aumenta la producción de la lipoproteína apo A1, principal componente de la HDL y reduce su catabolismo favoreciendo así el transporte inverso del colesterol. Por otro lado, la niacina reduce la liberación de ácidos grasos desde el tejido adiposo y la producción hepática de lipoproteínas VLDL ricas en triglicéridos. Esto último conlleva la reducción de C-LDL así como un aumento de la degradación intracelular de apoB (figura 1)

Figura 1. Modelo del mecanismo de acción de la niacina en el metabolismo lipídico. 

 

El uso del ácido nicotínico está recomendado para el tratamiento de dislipidemias asociadas con la DM2 y el síndrome metabólico En concreto, el ácido nicotínico es frecuentemente coadministrado con estatinas, inhibidores de la 3-hidroxi-3-metilglutaril-coenzima A reductasa. En un estudio controlado con placebo de 71 pacientes con enfermedad cardiovascular y DM2 cuyos niveles de colesterol unido a LDL estaban tratados con estatinas, se evaluó el efecto de niacina (2 g/ día) durante un año. El uso de niacina aumentó los niveles de colesterol unidos a HDL (23%), apo-A1 y adiponectina, y redujo los niveles de colesterol unido a LDL (19%) así como triglicéridos, apo-B y Lp(a) y se observó una reducción significativa de la ateroesclerosis de la carótida en comparación con placebo.

Además, el ácido nicotínico ha mostrado una acción antiinflamatoria al reducir los niveles de proteína C reactiva de alta sensibilidad hasta un 50% (2 g/día, durante 12 meses)). En los pacientes diabéticos y con síndrome metabólico, las funciones protectoras sobre el endotelio propias de las HDL se encuentran afectadas, debido en parte a la oxidación de los lípidos de las HDL. Después del tratamiento con niacina (tres meses, primer mes 500 mg/día, segundo mes 1000 mg/día, tercer mes 1500 mg/día) las HDL de los pacientes diabéticos mejoraron su capacidad para estimular la producción de óxido nítrico endotelial, inhibir el estrés oxidativo y promover la reparación endotelial mediada por células precursoras. Ambas acciones de la niacina probablemente contribuyen en el enlentecimiento del desarrollo de placas de aterom.

La actividad de la niacina aumenta los niveles de colesterol unido a la lipoproteína de alta densidad       (C-HDL) resultando beneficiosa como adyuvante al tratamiento con estatinas. Además,la niacina potencia las funciones protectoras de la HDL en pacientes diabéticos y con síndrome metabólico.

En conclusión, la suplementación con niacina resulta beneficiosa en la corrección de la dislipidemia aterogénica en pacientes tratados con estatinas y por ello en la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares. Además, podría resultar favorecedor de la corrección del perfil lipídico de pacientes con DM2 o síndrome metabólico.

 Ornitina 

La L-ornitina es un aminoácido no proteico que resulta clave en el proceso de eliminación del amoníaco, producto tóxico para el organismo, además de ser precursor de la arginina. Puede ser biosintetizado a partir del glutamato, así como ingerido a partir de la dieta, en productos de origen animal como las carnes, pescados, huevos y productos lácteos.

El amoníaco es el producto de desecho en el catabolismo de los aminoácidos. En el ciclo de la urea el amoníaco se convierte en urea, un producto de excreción no tóxico y soluble, donde la L-ornitina desempeña un papel fundamental como sustrato (figura 2). El ácido úrico es un producto secundario de excreción del amoníaco de menor solubilidad. 

ciclo urea

Figura 2. Ciclo de urea en el metabolismo de los ácidos grasos

 Los niveles elevados de aminoácidos libres en plasma e hiperuricemia han mostrado tener un papel en la patología de trastornos metabólicos asociados con dietas hipercalóricas, como la dislipidemia, la DM2 o el síndrome metabólico. Dado el papel detoxificante de la L-ornitina en el metabolismo de aminoácidos mediante el ciclo de la urea, se deduce que su suplementación podría beneficiar estos desajustes del metabolismo proteico, aunque se requiere de estudios clínicos que demuestran este rol potencial. Por otro lado, la L-ornitina estimula la liberación de la hormona del crecimiento a nivel de la glándula pituitaria. Esta hormona actúa a nivel del tejido adiposo reduciendo la lipogénesis y favoreciendo la lipólisis y el enpardecimiento del tejido (figura 3). Así en un estudio controlado con placebo sobre fatiga física en sujetos sanos, la suplementación con L-ornitina (2000 mg/día durante 7 días o 6000 mg/semana) redujo significativamente los niveles de triglicéridos y aumentó los niveles de ácidos grasos en plasma lo que sugirió el papel de la L-ornitina sobre el metabolismo lipídico favoreciendo la producción de energía.

Figura 3. Efecto de la hormona del crecimiento estimulada por la ornitina sobre el tejido adiposo 

La L-ornitina es un aminoácido clave en la síntesis de urea, producto de excreción del amoniaco y por tanto en las correcciones de desajustes en el metabolismo de los aminoácidos. Además, tiene un efecto anabólico a través de la hormona del crecimiento que promueve la utilización de lípidos a nivel muscular.

En conclusión, la ornitina podría aportar beneficios cuando en una misma persona se asocian alteraciones del perfil lipídico y proteico (dislipidemia más hiperuricemia, por ejemplo) así como en deportistas con sobrepeso que requieren regular el metabolismo de lípidos y proteínas. 

 

 Probióticos y prebióticos.

 Un probiótico se define como un microorganismo vivo que cuando se administra en las cantidades adecuadas resulta beneficioso para la salud del huésped. Las dos especies bacterianas que se emplean principalmente como productos probióticos son Bifidobacteria y Lactobacillus. Los probióticos se pueden ingerir con alimentos como los productos lácteos o con suplementos.

Un prebiótico se define como un ingrediente o fibra no digerible que beneficia al húesped por estimular selectivamente el crecimiento y la actividad de las bacterias intestinales (microbiota intestinal). Los prebióticos más comunes son la inulina y algunos oligosacáridos como fructooligosacáridos (FOS) o galactooligosacáridos (GOS). Algunos productos vegetales como la corteza del olmo americano (Ulmus fulva) tienen un contenido elevado de fibra no digerible que resulta beneficiosa para la microbiota intestinal además de tener un efecto saciante.

Tanto los probióticos como los prebióticos juegan un papel fundamental en la composición de la microbiota intestinal, la cual a su vez contribuye en el metabolismo energético del ser humano. La interrupción de la simbiosis entre la microbiota y el organismo (huésped) debido a una dieta rica en grasas y pobre en fibra es una de las causas de obesidad y aumenta el riesgo de desarrollar otras enfermedades metabólicas como la DM2 o enfermedades hepáticas crónicas. La suplementación con prebióticos y probióticos, así como una dieta saludable pueden revertir estos efectos. El uso de éstos también tiene otros beneficios como el fortalecimiento del sistema nervioso, mejora de trastornos intestinales, estimulación de la absorción de los minerales y mejora del perfil lipídico entre otros.

Entre los mecanismos que explican el efecto hipolipemiante de los probióticos destaca la desconjugación enzimática de los ácidos biliares los cuales son liberados en el duodeno en forma de sales (conjugadas con glicina o taurina) para emulsionar los lípidos y favorecer su absorción. La hidrólisis de las sales biliares, llevada a cabo por cepas probióticas que contienen la enzima hidrolasa de sales biliares (HSB) como es el caso de Bifidobacerium longum, Lactobacillus acidophilus, L. Rhamnosus, L gasseri entre otras, impide su reabsorción intestinal siendo eliminadas con las heces. La síntesis de nuevos ácidos biliares reduce los niveles en plasma de su precursor, el colesterol (figura 4). Los probióticos también asimilan el colesterol y lo incorporan a sus membranas celulares aumentando la resistencia de las mismas. En presencia de prebióticos, los probióticos convierten el colesterol en ácidos grasos de cadena corta por fermentación. Además, los prebióticos como FOS disminuyen la absorción intestinal del colesterol favoreciendo su eliminación fecal. En conjunto o aisladamente, cada una de estas acciones provocaría una reducción del colesterol disponible en la luz intestinal para entrar en el torrente circulatorio

Figura 4. Efecto hipocolesterolémico por desconjugación de los ácidos biliares. 

 

El uso de probióticos reduce los niveles de colesterol unido a la LDL y el colesterol total siendo significativamente mayor en pacientes con hipercolesterolemia que en individuos con niveles normales de colesterol. En un meta- análisis de 11 ensayos clínicos sobre el efecto hipolipemiante de los suplementos probióticos, Lactobacillus acidophilus resultó ser la cepa con mayor capacidad para reducir los niveles de C-LDL y CT. La tabla 1 muestra las cepas que han mostrado efectos beneficiosos en el perfil lipídico o en la adiposidad corporal

Los ingredientes prebióticos , por su capacidad saciante, reducen la ingesta calórica diaria y por ello la ganancia de peso y de grasa corporal en especial en individuos obesos. Además, los prebióticos, mediante la restauración de la homeostasis de la microbiota y de la función de la barrera epitelial intestinal, tiene un efecto hipolipemiante sobre los lípidos en plasma pero también sobre la lipogénesis hepática.

efectos de los probioticos

 

Tabla 1. Efectos beneficiosos sobre el metabolismo de lípidos de diferentes cepas probióticas

Los probióticos y prebióticos reducen significativamente la absorción intestinal del colesterol, lo que resulta beneficioso en el control de las dislipidemias.          La actuación de los prebióticos como sustrato de los probióticos, sugiere su suplementación conjunta. 

En conclusión, probióticos y prebióticos son adyuvantes importantes en cualquier situación en la que sea necesario bajar los niveles de colesterol plasmático circulante mientras se restituye un perfil de lípidos más óptimo. 

 

La utilización de determinados micronutrientes puede ayudar a corregir un perfil de lípidos alterado y a prevenir el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a ello. En el área profesional de nuestra web encontrará una selección de complementos alimenticios que pueden ser especialmente útiles en el control lipídico, así como una monografía para uso profesional sobre intervenciones nutricionales en la dislipidemia.

                                          medidas nutricionales en la dislipidemia

 

 

Bibliografía y referencias.