Nutrientes que modifican favorablemente el perfil lipídico: curcumina y vitamina E.

Ciertas medidas nutricionales pueden contribuir a la prevención y corrección de la dislipidemia. Algunos productos naturales poseen propiedades favorecedoras de un perfil lipídico saludable, que suelen estar basadas en más de un mecanismo de acción y acompañadas de efectos pleiotrópicos. Con el uso combinado de nutrientes con diferente mecanismo de acción se puede conseguir un efecto sinérgico.

Los más destacados entre ellos son el resveratol, la curcumina, la vitamina E, la niacina, la ornitina y los prebióticos y probióticos.

La curcumina es un compuesto polifenólico presente en la especie india cúrcuma que se obtiene del rizoma de la planta Curcuma longa. De los tres principales curcuminoides presentes en la cúrcuma, la curcumina es la más abundante (77%) y la que posee mayor actividad biológica.

En concreto, la curcumina tiene propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antitumorales. Además, la curcumina ha mostrado tener efectos en el perfil lipídico, por mecanismos similares a las estatinas, fármacos de primera línea en el tratamiento de la dislipidemia.

curcumina

 

La curcumina inhibe la enzima limitante en la síntesis del colesterol, la 3-hidroxi-3-metilglutaril-coenzima A reductasa (HMG-CoA-R) y la expresión de la apoproteína apo-B100 mientras que induce la expresión de receptores de LDL en los hepatocitos aumentando su catabolismo que resulta en una disminución de los niveles del colesterol transportado por las LDL en plasma. Además, la curcumina puede suprimir la expresión de la proteína NPC1, responsable de la absorción del colesterol a nivel gastrointestinal (figura 1).

En consecuencia, por un lado, la curcumina inhibe la síntesis y por otro, la absorción y el catabolismo de colesterol que resulta en disminución de sus niveles. 

Figura 1. Dianas moleculares de la curcumina en el metabolismo lipídico 

 

Así, en un meta-análisis reciente que incluía 7 estudios y 649 pacientes con factores de riesgo asociados a enfermedad cardiovascular, la cúrcuma y la curcumina redujeron significativamente los niveles de colesterol de las LDL y de triglicéridos (Qin et al., 2017). También se ha hallado que la suplementación con curcumina facilitaría la reducción del peso corporal y el índice de masa corporal cuando se la utiliza en dosis ≥ 1000 mg/d durante al menos 8 semanas en personas con sobrepeso (Mousavi, Milajerdi, Varkaneh, Gorjipour, & Esmaillzadeh, 2018). En pacientes con síndrome metabólico, la utilización de curcumina 1890 mg/día, durante 12 semanas se relacionó con cambios en el perfil de lípidos con aumento de HDL-C, disminución de LDL y de triglicéridos. Su uso en pacientes del sexo masculino provocaría una disminución del colesterol total y en personas del sexo femenino, un aumento de HDL-C, favoreciendo en ambos casos la reducción de la tasa colesterol-total/HDL-C, un parámetro asociado a la disminución del riesgo cardiovascular en estos pacientes (Yang, Su, Yang, & et al, 2014).

Por otro lado, en el tejido adiposo obeso, la curcumina suprime el proceso inflamatorio al inhibir la infiltración de macrófagos y la activación del factor de transcripción NF-kB inducido por mediadores proinflamatorios entre otros mecanismos. Además, retrasa la diferenciación de los preadipocitos previniendo la formación de un gran número de adipocitos maduros mediante la supresión de los factores de transcripción para la adipogénesis, C/EBPα y PPARγ.

La suplementación conjunta de resveratrol y curcumina puede resultar beneficiosa en la obesidad por su acción sinérgica en la regulación de la adipogénesis.

En conclusión, curcumina sería útil en personas que presentan hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia, especialmente en el contexto de síndrome metabólico y cuando existe riesgo de pancreatitis. Podría usarse concomitantemente con omegas-3.

 Vitamina E 

La vitamina E es el nombre colectivo, para un sistema de ocho tocoferoles y tocotrienoles relacionados, que son vitaminas liposolubles. De éstos, α-tocoferol es el más estudiado, por su alta biodisponibilidad siendo la forma que el cuerpo preferentemente absorbe y metaboliza. Se encuentra principalmente en frutos secos y aceites. Es un potente antioxidante que actúa capturando radicales libres y previniendo así la peroxidación de los lípidos de membrana.

La vitamina E regula otros procesos importantes en el desarrollo de la aterosclerosis, como son la adhesión de células inmunitarias al endotelio, mediante la reducción de la expresión de moléculas de adhesión, la producción de citoquinas o la atracción de monocitos a la lesión endotelial, entre otros (figura 2).

vitamina E

Figura 2. Papel de la vitamina E en la aterosclerosis. 

 

 Dentro de los compuestos que constituyen la vitamina E, los tocotrienoles reducen los niveles de colesterol unido a las LDL y triglicéridos hasta un 25%. Inhiben la biosíntesis del colesterol por dos mecanismos (figura 3):

  • Catalizan la defosforilación de farnesil pirofosfato a farnesol, el cual actúa acelerando la degradación de la enzima HMG-CoA reductasa.

  • Inhibe la HMG-CoA reductasa directamente, a nivel postranscripcional mediante el bloqueo de la translación del RNAm.

vitamina E

 

 

Figura 3. Mecanismo de acción de los tocotrienoles en la biosíntesis del colesterol.

 

La suplementación con vitamina E en la prevención de enfermedades cardiovasculares resulta especialmente beneficiosa en pacientes sometidos a altos niveles de estrés oxidativo como pacientes en hemodiálisis (n= 15; 800 UI/día durante 18 meses) (Boaz et al., 2000) o ciertos grupos de pacientes diabéticos (n= 700; 400UI/ día durante 18 meses) (Milman et al., 2008). En un estudio controlado con placebo, la suplementación con una fracción enriquecida en tocotrienoles (3mg/kg/día, durante 60 días) mejoró el perfil lipídico de pacientes con diabetes de tipo 2 (n=19), disminuyendo los niveles de colesterol total y unido a LDL un 30% y 42%, respectivamente (Baliarsingh, Beg, & Ahmad, 2005).

La vitamina E, por su potente acción antioxidante, resulta beneficiosa en la prevención y disminución del estrés oxidativo en la aterosclerosis. Los tocotrienoles reducen los niveles de colesterol, especialmente en pacientes con diabetes de tipo 2.

 

En conclusión, la vitamina E por su acción antioxidante sería útil en pacientes con riesgo cardiovascular sometido a altos niveles de estrés oxidativo, en el contexto de una enfermedad crónica como es el caso de pacientes con fallo renal que requiere hemodiálisis, o pacientes diabéticos con control difícil de las hiperglucemias; o en pacientes con personalidad tipo A que se caracterizan por ser altamente competitivos y exigentes, perseverar en la sensación de urgencia, que tienden a generar tensión constante y con una respuesta, por lo general, poco adecuada a situaciones de estrés y demanda alta 

 

 

La intervención nutricional puede ayudar a corregir un perfil de lípidos alterado y a prevenir el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a ello. En el área profesional de nuestra web encontrará una selección de complementos alimenticios que pueden ser especialmente útiles en el control lipídico, así como una monografía para uso profesional sobre intervenciones nutricionales en la dislipidemia.

 

medidas nutricionales en la dislipidemia

 

 

 

 

 

Bibliografia y referencias.