Nutrientes en el cuidado de la piel.

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La importancia de una buena salud cutánea

La piel es el órgano más grande del cuerpo y una de sus funciones principales es proteger al organismo contra influencias externas. Además, la piel evita la deshidratación, asegura la producción de vitamina D, regula la temperatura corporal y está en contacto con el mundo exterior a través del sentido del tacto. Para poder realizar todas estas tareas correctamente una piel sana es de gran importancia. Por otra parte, la piel se compromete si el estado nutricional es pobre pero también con los hábitos de vida poco saludables.

Mantener una dieta equilibrada, beber abundante agua y complementar con una correcta combinación de nutrientes, podría proporcionar un buen soporte para la salud cutánea y podría ayudar a contrarrestar el envejecimiento prematuro de la piel (1).

Estructura de la piel

La piel está compuesta globalmente por tres capas diferentes, ver también (Figura 1):

  1. La epidermis consta de diferentes capas celulares que forman una barrera protectora de células epiteliales.

La capa superior, el estrato córneo, está constituida por células muertas convertidas en queratina que se descaman constantemente. En el proceso de renovación celular las células son empujadas desde el interior hacia la capa más externa cada 4 semanas.

La epidermis también contiene una matriz de sustancias grasas, constituida en un 50% por ceramidas, las cuales protegen a la piel de la pérdida de agua (Figura 3).

  1. La dermis es una zona de tejido conectivo laxo. Una pequeña porción está compuesta de células, vasos sanguíneos que nutren la piel, glándulas exocrinas y terminaciones nerviosas pero la mayor parte corresponde a fibroblastos, que producen los componentes de la matriz extracelular (ME), como el ácido hialurónico y colágeno. Esta matriz, está formada por un gel de proteoglicanos (incluido el ácido hialurónico) que juegan un papel importante en la hidratación de la piel, y por fibras proteicas como fibronectina, fibrilina, elastina y colágeno, siendo esta última la proteína estructural más importante de la piel al ser responsable de su firmeza y elasticidad. De los 5 tipos de colágeno más comunes, el de tipo I representa un 85% de la cantidad de colágeno de la piel joven y el 15% restante corresponde al de tipo III.

En edades tempranas, durante el proceso de renovación de la piel, se produce suficiente colágeno a partir de aminoácidos consiguiendo mantener la piel firme y flexible. Sin embargo, a medida que envejecemos, las fibras de colágeno se acortan y se hacen más gruesas, la proporción de colágeno tipo I disminuye, por lo que la piel se vuelve más delgada y rígida perdiendo flexibilidad (Figura 2).

Los componentes de la matriz extracelular se disponen de forma aparentemente caótica, pero realmente están organizados para mantener la piel firme y poder desempeñar también su función a nivel celular (2).

  1. La hipodermis está formada por tejido adiposo, fundamental para el aislamiento térmico y para el anclaje de los folículos pilosos.

Los nutrientes que se pueden encontrar en las diferentes capas de la piel, ver Figura 1, proporcionan soporte a través de diferentes mecanismos y actúan a diferentes niveles.

 

Figura 1. La estructura de la piel: capas de la piel y nutrientes de soporte (representación simplificada).

 

Figura 2. Consecuencias de la disminución de Colágeno Tipo I con la edad.

 

Causas del envejecimiento cutáneo.

El envejecimiento de la piel es un proceso multifactorial que se produce a partir de dos mecanismos distintivos: intrínseco y extrínseco. Todos los factores subyacentes pueden contribuir a la aparición más rápida de arrugas, reducción de elasticidad e hidratación, así como piel opaca (3).

a) Envejecimiento intrínseco: envejecimiento desde el interior

  • La liberación de radicales libres (ROS) por el metabolismo celular unida a una capacidad antioxidante reducida por parte del organismo, desencadena una disminución de la función biológica, así como una mayor descomposición celular3.
  • Altos niveles de azúcar en sangre pueden aumentar la producción de AGE (productos finales de glicación avanzada) en tejidos ricos en proteínas como la piel. Esta reacción química entre glucosa y en particular el colágeno tipo I se acumularía a nivel cutáneo causando posteriormente un aumento de la producción de ROS (4).
  • La capacidad del propio organismo para sintetizar colágeno a través de los fibroblastos, disminuye aproximadamente un 1,5% por año a partir de los 25 años, provocando una pérdida de elasticidad y la aparición de arrugas (2).
  • Las hormonas del estrés, como los glucocorticoides, causan cambios en la producción y descomposición del colágeno de la piel (5).
  • Ciertas anomalías de la piel como acné y eczema, pueden provocar una ruptura de la barrera cutánea dañada y acelerar el proceso de envejecimiento (6).

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b) Envejecimiento extrínseco: envejecimiento desde el exterior

  • Los factores ambientales como el viento, el aire acondicionado y el calentamiento aseguran una pérdida acelerada de humedad de la piel (3).
  • El estilo de vida, incluido fumar, consumo de alcohol (crónico), el estrés y la falta de sueño pueden ser varios de los mecanismos que contribuyen al envejecimiento de la piel (3).
  • La exposición al sol: el daño solar acumulado de los radicales libres puede desencadenar un deterioro prematuro de la piel, conocido como fotoenvejecimiento, siendo sus principales signos las manchas y las arrugas (3).

 

Mecanismos de acción de los nutrientes para el soporte de la piel.

NIVEL 1: SOPORTE BÁSICO

Nutrientes básicos para la conservación de un buen estado nutricional:

La biotina (vitamina B8) es un nutriente esencial que ayuda a mantener una piel sana y a preservar un buen estado nutricional. Las deficiencias en biotina están vinculadas a afecciones de la piel como el eccema. La explicación de esta relación podría basarse en el papel que juega la biotina en la activación de acetil Co-A carboxilasa, que apoya el metabolismo y la acumulación de ácidos grasos. También desempeña un papel importante en la construcción del cabello y uñas (7).

La niacina (vitamina B3) promueve la biosíntesis de esfingolípidos, incluidas las ceramidas y otros lípidos del estrato córneo, que son claves para mantener la hidratación cutánea. Puede provocar «rubor» a causa de la vasodilatación en la cara, aunque su duración no es prolongada (8). También algunos elementos traza son necesarios en la piel, como el yodo o el cobre, que contribuye a la pigmentación normal de piel y cabello.

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NIVEL 2: NUTRIR Y PROTEGER

a) Antioxidantes: captura de radicales libres (ROS) para una piel radiante sin manchas.

Existen diferentes nutrientes que actúan como antioxidantes, protegiendo la piel contra los radicales libres generados en el exterior, pero también de los producidos internamente. Dentro del grupo de antioxidantes más importantes para la piel se hallan:

Zinc

Se encuentra en particular en la epidermis, donde participa en la diferenciación de los queratinocitos. Además, el zinc es importante para la producción de proteínas y, por lo tanto, para el crecimiento y la renovación del tejido, como con la cicatrización de heridas. Contribuye en la capacidad regenerativa de la piel y ayuda a prevenir infecciones como el acné (10), actuando además como antioxidante en la piel (11).

Vitamina C

La vitamina C es necesaria para la producción de uno de los componentes estructurales más importantes de la piel, el colágeno. Además, la vitamina C funciona como antioxidante y protege contra los ROS causados por la radiación UV previniendo el envejecimiento prematuro de la piel. De manera natural, la piel contiene altas concentraciones de vitamina C para protegerse, pero a medida que avanza la edad disminuye esa cantidad siendo sumamente importante la ingesta diaria de esta vitamina que el organismo no puede sintetizar (12).

Vitamina E

La vitamina E activa la circulación sanguínea, regenera las células de la piel fortaleciéndola, optimiza el uso de oxígeno y reduce el endurecimiento de las paredes de los capilares. Junto con la vitamina C, proporciona una poderosa protección contra los radicales libres (ROS) y puede prevenir la formación de AGE en colágeno (4).

Extracto de semilla de uva (OPC)

El extracto de semilla de uva contiene OPC (proantocianidinas oligoméricas), polifenoles flavonoides con alto poder antioxidante. Actúan como antiinflamatorios, controlan los niveles de radicales libres y proporcionan un buen flujo sanguíneo, asegurando el suministro adecuado de nutrientes a la piel y consiguiendo un aspecto más radiante. Además, estimulan la síntesis de melanina, ayudando en la homogeneización del color de la piel. Las OPC promueven la curación de heridas de la piel y las membranas mucosas, así como protegen a la piel contra el daño causado por la luz ultravioleta. Adicionalmente, las OPC podrían “regenerar» las vitaminas C y E. Junto con la vitamina C, OPC promueve la producción, reparación y estabilización del colágeno e inhibe la degradación del colágeno por la enzima colagenasa (13).

Superóxido dismutasa (SOD)

SOD es un antioxidante primario sintetizado por el organismo cuya actividad se centra tanto en captar los radicales libres más comunes, los radicales superóxidos, como en actuar como catalizador.

Las células de la piel también están expuestas a la influencia de los radicales superóxidos. Por lo tanto, la enzima SOD puede dar soporte a la apariencia de la piel apoyando la integridad, color y contraste(14).

b) Ceramidas: retienen la humedad para una piel permanentemente hidratada, sin arrugas

Las ceramidas de la semilla de trigo son lípidos vegetales (sustancias grasas) que juegan un papel importante en la integridad de la barrera cutánea. En combinación con el digalactosildiacilglicerol (DGDG) llenan el espacio entre las células para retener la humedad interna. Su acción es similar a la de un cemento: sellan los espacios intercelulares, de modo que la humedad no puede escapar y se restablecen las finas líneas de la piel, (Figura 3). Con la edad, la cantidad de ceramidas va disminuyendo lo que puede provocar piel seca con picazón, sensación de tensión y arrugas(15). Debido a esto, una piel dañada se recupera más rápido con un aporte suficiente de ceramidas ya que estimulan el proceso de diferenciación y también pueden inhibir la enzima colagenasa (16). Las ceramidas tomadas a través de complementos alimenticios llegan a incorporarse realmente en la epidermis(17). Los niveles de ceramidas también están influenciados positivamente por los ácidos grasos omega 3 EPA y DHA, para un efecto antiinflamatorio(18).

Ceramidas

 

Figura 3. Las ceramidas aseguran que la humedad quede retenida en la piel.

c) Sílice: promueve la producción de colágeno.

El sílice juega un papel importante en la formación de colágeno. Las concentraciones más altas de sílice se encuentran en piel y cabello. Estas concentraciones disminuyen a medida que envejecemos por lo que la ingesta de sílice sería adecuada. Como fuente natural de sílice se encuentra el bambú(19).

NIVEL 3: SOPORTE ESPECÍFICO

a) Ácidos grasos Omega 3 y 6: para piel áspera o acné.

El ácido graso omega-6 ácido gamma-linolénico (GLA) juega un papel en la producción de prostaglandinas antiinflamatorias. Estos ayudan a suavizar la piel áspera, como por ejemplo en el acné, piel seca o eccema.

Los ácidos grasos omega 3 tienen un efecto antiinflamatorio y se incorporan a nivel de la membrana celular permitiendo que sea más flexible y la entrada de nutrientes sea más eficaz (20).

b) Probióticos: para eccema o alergias.

Los probióticos pueden restaurar la función barrera de la mucosa intestinal, beneficiando la impermeabilidad intestinal. Además, gracias al efecto inmunomodulador que producen, pueden llegar a cambiar situaciones de alergias por tolerancias a través de la estimulación de las células T reguladoras. De esta manera un probiótico puede ser utilizado como coadyuvante de tratamiento en eczema. La toma de un probiótico durante el embarazo para darle al niño un buen comienzo parece ser efectivo: los niños cuyas madres habían tomado un probiótico de múltiples cepas durante un promedio de 6 semanas antes del final del embarazo y hasta tres meses después, manifestaron menos episodios de eccemas que los niños nacidos del grupo placebo (21).

Estos resultados están en línea con investigaciones publicadas previamente, en el que una reducción del 58% en la probabilidad de desarrollar eccema fue encontrado por el uso perinatal de múltiples especies de probióticos (estudio PANDA) (22).

Cremas y lociones: cuidado desde el exterior. La función más importante de una crema o loción es hidratar la capa superior de la piel: la capa córnea de la epidermis.

La crema a menudo contiene ingredientes que sellan la piel contra las influencias externas, atraen la humedad y evitan que la humedad salga de la piel. Sin embargo, este efecto solo dura unas pocas horas y además la composición que contiene se enfrenta a distintos desafíos:

Antioxidantes agregados a las cremas: las sustancias solubles en agua no pueden penetrar en el estrato córneo y los antioxidantes pierden su efecto bajo la influencia del oxígeno y la luz.

Las cremas antiarrugas que contienen colágeno: las moléculas de esta proteína son demasiado grandes para penetrar la piel y llegar a la dermis. Estas lociones retienen la humedad y proporcionan la apariencia de reducción de arrugas, pero siguen ahí.

Las sustancias liposolubles posiblemente puedan penetrar el estrato córneo en la epidermis, pero es poco probable que avancen (23).

La función protectora de la crema es útil para mantener la humedad en la piel e hidratar la capa superior, pero para un aporte adecuado de nutrientes a nivel cutáneo se hace imprescindible una alimentación y complementación óptima. De esta manera, a través de los vasos sanguíneos de la dermis, llegaremos a proporcionar un buen soporte a la piel combinando cuidados desde el interior y desde el exterior (12).

 

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Referencias

1. Dumoulin, M., Gaudout, D., & Lemaire, B. (2016). Clinical effects of an oral supplement rich in antioxidants on skin radiance in women. Clinical, cosmetic and investigational dermatology, 9, 315.               2. Tracy, L. E., Minasian, R. A., & Caterson, E. J. (2016). Extracellular matrix and dermal fibroblast function in the healing wound. Advances in wound care, 5(3), 119-136. 3. Schagen, S. K., Zampeli, V. A., Makrantonaki, E., & Zouboulis, C. C. (2012). Discovering the link between nutrition and skin aging. Dermato-endocrinology, 4(3), 298-307. 4. Gkogkolou, P., & Böhm, M. (2012). Advanced glycation end products: key players in skin aging?. Dermato-endocrinology, 4(3), 259-270. 5. Baida, G., Bhalla, P., Yemelyanov, A., Stechschulte, L. A., Shou, W., Readhead, B., … & Budunova, I. (2018). Deletion of the glucocorticoid receptor chaperone FKBP51 prevents glucocorticoid-induced skin atrophy. Oncotarget, 9(78), 34772. 6. Velarde, M. C. (2017). Epidermal Barrier Protects against Age- Associated Systemic Inflammation. Journal of Investigative Dermatology, 137(6), 1206-1208. 7. Mock, Donald M. (2006). Biotin. Modern Nutrition in Health and Disease. pp. 498-506. 8. Tanno, O. et al. Niacinamide increases biosynthesis of ceramides as well as other stratum corneum lipids to improve the epidermal permeability barrier. The British journal of dermatology, 10.1046/j.1365-2133.2000.03705.x 9. Whitney, E. & Rady Rolfes, S. (2011). Understanding Nutrition, Twelfth Edition. 10. Ogawa, Y., Kawamura, T., & Shimada, S. (2016). Zinc and skin biology. Archives of biochemistry and biophysics, 611, 113-119. 11. Rostan, E. F., DeBuys, H. V., Madey, D. L., & Pinnell, S. R. (2002). Evidence supporting zinc as an important antioxidant for skin. International journal of dermatology, 41(9), 606-611. 12. Pullar, J., Carr, A., & Vissers, M. (2017). The roles of vitamin C in skin health. Nutrients, 9(8), 866. 13. Shi, J., Yu, J., Pohorly, J. E., & Kakuda, Y. (2003). Polyphenolics in grape seeds—biochemistry and functionality. Journal of medicinal food, 6(4), 291-299. 14. Bertuccelli, G., Zerbinati, N., Marcellino, M., Kumar, N., Shanmugam, N., He, F., … & Marotta, F. (2016). Effect of a quality-controlled fermented nutraceutical on skin aging markers: An antioxidant-control, double-blind study. Experimental and therapeutic medicine, 11(3), 909-916. 15. Hauksson, J. B., Bergqvist, M. H., & Rilfors, L. (1995). Structure of digalactosyldiacylglycerol from oats. Chemistry and physics of lipids, 78(1), 97-102. 16. Choi, H. K., Kim, H. J., Liu, K. H., & Park, C. S. (2018). Phytosphingosine Increases Biosynthesis of Phytoceramide by Uniquely Stimulating the Expression of Dihydroceramide C4-desaturase (DES2) in Cultured Human Keratinocytes. Lipids, 53(9), 909-918. 17. Bizot, V., Cestone, E., Michelotti, A., & Nobile, V. (2017). Improving Skin Hydration and Age-related Symptoms by Oral Administration of Wheat Glucosylceramides and Digalactosyl Diglycerides: A Human Clinical Study. Cosmetics, 4(4), 37. 18. Kendall, A. C., Kiezel-Tsugunova, M., Brownbridge, L. C., Harwood, J. L., & Nicolaou, A. (2017). Lipid functions in skin: Differential effects of n-3 polyunsaturated fatty acids on cutaneous ceramides, in a human skin organ culture model. Biochimica et Biophysica Acta (BBA)-Biomembranes, 1859(9), 1679-1689. 19. Scholey, D. V., Belton, D. J., Burton, E. J., & Perry, C. C. (2018). Bioavailability of a novel form of silicon supplement. Scientific reports, 8(1), 17022. 20. Huang, T. H., Wang, P. W., Yang, S. C., Chou, W. L., & Fang, J. Y. (2018). Cosmetic and therapeutic applications of fish oil’s fatty acids on the skin. Marine drugs, 16(8), 256. 21. Kim, J.Y., et al. (2009). Effect of probiotic mix (Bifidobacterium bifidum, Bifidobacterium lactis, Lactobacillus acidophilus) in the primary prevention of eczema: a double-blind, randomized, placebo-controlled trial. Pediatr Allergy Immunol. 22. Niers, L., et al. (2009). The effects of selected probiotic strains on the development of eczema (the PandA study). Allergy. 23. Wilbur, R. L. (2017). The Difference Between Topical and Transdermal Medications.