Nutrición y fertilidad.

fertilidad pareja

 

Numerosos estudios señalan que el estado nutricional adecuado es clave en la fertilidad.

Se ha observado que el seguimiento de dietas desequilibradas, el sedentarismo, estrés, el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas,  influyen negativamente en la fertilidad.

Situación ponderal, composición corporal e infertilidad.

La situación ponderal, y la composición corporal, tienen un rol fundamental en la fertilidad en ambos sexos. En la fase de preconcepción es importante tener un estado de salud óptima y un índice de masa corporal normal (IMC: 20-25 kg/m2) que ayude en la concepción y, especialmente a la mujer, a llevar posteriormente un embarazo saludable. Diversos estudios han demostrado que tanto el bajo peso como el sobrepeso u obesidad aumentan el riesgo de infertilidad.

La insuficiencia ponderal está asociada a alteraciones a nivel hormonal, que pueden ocasionar periodos anovulatorios, amenorrea, fases lúteas cortas o ausentes en la mujer, y la disminución de la producción, viabilidad y motilidad de los espermatozoides y del apetito sexual en el hombre.

Por otro lado, la asociación entre obesidad con exceso de tejido adiposo e infertilidad se explica, por una parte, por el aumento de las concentraciones de leptina, lo que origina alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis (ovario/testículo) y que, en consecuencia, produce un aumento de las concentraciones de testosterona y la disminución de la progesterona en la mujer, y la disminución de la testosterona y un aumento de los estrógenos en el hombre.

Asimismo, el exceso de grasa corporal favorece la resistencia a la insulina, lo que contribuye a aumentar la síntesis y la liberación de andrógenos ováricos en la mujer y una disminución de la globulina transportadora de hormonas sexuales, lo que tiene un impacto negativo en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides.

 

Por tanto, las parejas que estén planificando un embarazo deben mantener una alimentación equilibrada y variada, siguiendo estas recomendaciones:

  • Mantener un peso corporal adecuado mediante una correcta alimentación y la realización de actividad física moderada.

  • Seguir una dieta con un contenido elevado de hidratos de carbono complejos y fibra, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, proteínas de origen vegetal, así como bajo en grasas saturadas y trans y proteínas de origen animal.

  • Prestar especial atención al aporte de ácido fólico, B12, vitaminas A, D, C y E, calcio, hierro, zinc, selenio y yodo.

  • Tomar un complemento alimenticio en el caso de que la dieta no aporte una cantidad suficiente

  • Moderar el consumo de bebidas con alcohol y cafeína

  • Evitar fumar

 

El embarazo consiste en etapas ininterrumpidas desde la preconcepción hasta el período posparto durante las cuales se producen continuos ajustes en el metabolismo de los nutrientes y la función inmune. El crecimiento fetal es regulado por el equilibrio entre la demanda de nutrientes del feto y el suministro de la unidad materno-placentaria. El momento en el que se producen anomalías nutricionales puede inducir alteraciones específicas tanto en la salud reproductiva materna como en el desarrollo embrionario / fetal. La infancia es sensible tanto a la cantidad como a la calidad del suministro de nutrientes, lo que puede afectar a una serie de resultados de salud a corto, mediano y largo plazo

(Figura 1).

Figura 1. Interacción continua entre una mujer en edad reproductiva, el entorno nutricional y la salud de toda la vida de la descendencia desde la concepción, el embarazo y hasta el cese de la lactancia.

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Bibliografía y referencias.