Microbiota intestinal y envejecimiento saludable.

microbiota

El proceso natural de envejecimiento.

El envejecimiento es el proceso fisiológico natural dependiente del tiempo y caracterizado por la disminución y debilitación progresiva de las funciones fisiológicas con una consecuencia directa en la expectativa de vida de las personas y su calidad de vida.

A nivel celular, la principal característica del envejecimiento es la senescencia celular, causada por estímulos dañinos provenientes del interior y el exterior de las células. Las células senescentes pierden la capacidad de proliferar, se acumulan y secretan sustancias provocando el fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP) lo que impide la regeneración y aumenta la susceptibilidad a infecciones y enfermedades crónicas.

La senescencia está causada por varios procesos moleculares, en los cuales intervienen nutrientes que actúan como reguladores y pueden constituir estrategias nutricionales para un envejecimiento saludable.

Aparte de los cambios biológicos asociados al envejecimiento, existen factores de riesgo, como el estilo de vida y los patrones dietéticos que influyen sobre el envejecimiento. Varios estudios demuestran que los nutrientes presentes en la dieta mediterránea, como las vitaminas, polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados (AGPIs) presentes en frutas, verduras, nueces y pescado, ayudan a un envejecimiento saludable al modular el estado inflamatorio del organismo y las vías moleculares implicadas en la senescencia. Por ejemplo, el tocotrienol y la quercetina actúan eliminando la acumulación de células senescentes por medio de sus efectos antioxidantes y pro apoptóticos y la curcumina, el resveratrol y la melatonina inhiben los efectos nocivos de SASP.

El envejecimiento es un proceso fisiológico dependiente del tiempo que ocasiona una pérdida progresiva de funciones fisiológicas que están relacionadas con la calidad y la expectativa de vida de las personas. El estilo de vida y las intervenciones nutricionales pueden ayudar a promover un envejecimiento saludable.

microbiota y senescencia celular

Figura 1: La senescencia celular y el envejecimiento.

Cambios relacionados con la edad en la función intestinal y la microbiota.

Diferentes procesos relacionados con el envejecimiento pueden ocasionar un desequilibrio en la microbiota intestinal (disbiosis). La disbiosis intestinal junto con el estilo de vida y los hábitos alimenticios se relacionan con el desarrollo de enfermedades crónicas y degenerativas como las enfermedades cardiovasculares (ECV), las enfermedades neurodegenerativas y los trastornos inflamatorios.

Los principales cambios que ocurren en la microbiota de las personas mayores son la reducción en la biodiversidad, el aumento de la representación de bacterias Gram negativas oportunistas y la disminución de especies con funciones beneficiosas para la salud como Lactobacillus, Bifidobacterium y bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como Faecalibacterium prausnitzii, Eubacterium spp., Roseburia spp. y Ruminococcus spp.

(Figura 2).

Sin embargo, las personas longevas que gozan de una buena salud poseen una microbiota intestinal diferente a la de individuos más jóvenes y personas mayores menos saludables. Se caracteriza por una alta biodiversidad y un mayor número de taxones microbianos, sobre todo de especies productoras de AGCC y con una alta capacidad de glicólisis. Los géneros Akkermansia, Bifidobacterium, Christensenellaceae y Firmicutes presentan propiedades beneficiosas y están enriquecidos en la microbiota de personas centenarias comparadas con adultos o personas mayores.

 

rol de la microbiota

Figura 2: Rol de la microbiota en la trayectoria del envejecimiento. 

 

Se ha observado que una producción adecuada de AGCC como el butirato, junto con el consumo de fibra promueve la diversidad de la microbiota intestinal y puede ayudar a mitigar los efectos de la edad gracias a los efectos beneficiosos de los AGCC sobre la regulación anabólica, la sensibilidad a la insulina, la modulación de la inflamación y el estrés oxidativo.

El consumo de especies probióticas en la dieta como Lactobacillus y Bifidobacterium mejoran la diversidad y el equilibrio de la microbiota intestinal. Además, los polifenoles y probióticos puede ayudar a modular los efectos del estrés oxidativo y la disbiosis relacionada con la edad, al igual que mejorar la permeabilidad intestinal.

La L-glutamina, el aminoácido más abundante en la sangre, desempeña un papel vital en el mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal al proporcionar combustible para las células intestinales, regular la proliferación celular, reparar y mantener las funciones de la barrera intestinal (Figura 3).

probioticos y glutamina

Figura 3: Efecto de los probióticos y la glutamina en el equilibrio de la microbiota y su rol en el envejecimiento. AGCC: ácidos grasos de cadena corta.

Durante el envejecimiento se producen cambios en la función y en la microbiota intestinales que provocan el aumento de la permeabilidad intestinal y la disbiosis, procesos relacionados con enfermedades crónicas y degenerativas. Las intervenciones nutricionales que restituyen el equilibrio en la microbiota como los probióticos y la L-glutamina mejoran la permeabilidad intestinal y disminuyen los trastornos tanto intestinales como extraintestinales producidos por la disbiosis.

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microbiota y envejecimiento saludable

Referencias y bibliografía