Medidas nutricionales para prevenir la osteoporosis.

Los bifosfonatos son los fármacos de elección, en primera línea, tanto para prevenir como para tratar la osteoporosis. Sin embargo, tanto los bifosfonatos como otros fármacos usados en segunda y tercera línea (estrógenos, raloxifeno, calcitonina, hormona paratiroidea, denosumab) se asocian a baja adherencia y a un riesgo alto de eventos adversos serios.

¿Qué medidas nutricionales pueden adoptarse para prevenir la osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad prevenible con hábitos de vida saludables como la realización frecuente de ejercicio físico y la ingesta de una dieta rica en calcio y vitamina D entre otras vitaminas y minerales esenciales en el remodelado óseo.

En el metabolismo óseo participan numerosos elementos y varias vitaminas que son esenciales para el buen funcionamiento del sistema. Además, algunos bioflavonoides también parecen tener una acción beneficiosa sobre el remodelado óseo. Veamos a continuación sus principales funciones:

Vitaminas 

a) Vitamina D 

La vitamina D es un nutriente que juega un papel clave en el mantenimiento de la salud ósea. Bajo el nombre de vitamina D se encuentran 4 moléculas diferentes que se describen en la tabla 1.

                       Tabla 1. Tipos de vitamina D y su forma de obtención.

 

Desde un punto de vista nutricional, cuando se habla de vitamina D se refiere a la vitamina D2 o a la vitamina D3, que son las formas absorbibles en el intestino y las que se utilizan para enriquecer alimentos o como ingredientes de suplementos vitamínicos. La vitamina D3 en comparación con la vitamina D2 parece ser más eficaz en el cuerpo humano y además también ser capaz de mantener niveles adecuados de vitamina D en sangre durante más tiempo.

La función principal de la vitamina D es la regulación de la homeostasis del calcio, junto con la hormona paratiroidea.La vitamina D activa regula la absorción intestinal del calcio y su reabsorción renal .El envejecimiento causa una disminución en la absorción de calcio seguida de una disminución de la síntesis de la forma activa de la vitamina D de hasta un 50% como resultado de la disminución de la función renal relacionada con la edad .

La vitamina D, junto con el calcio, es un nutriente esencial para la salud ósea. La ingesta adecuada de ambos resulta eficaz para prevenir la pérdida de masa ósea y las fracturas por fragilidad del hueso.

                             Figura 1. Metabolismo de la vitamina D

 

b) Vitamina K 

Otra vitamina que tiene un papel importante en el sistema óseo es la vitamina K. Se trata de una vitamina liposoluble que actúa como cofactor en ciertas rutas bioquímicas.

Hay dos formas importantes de la vitamina K (vitamina K1 y vitamina K2), que provienen de diferentes fuentes y tienen actividades biológicas distintas. La vitamina K1, también llamada filoquinona o fitonadiona, es sintetizada por las plantas y es la forma predominante de vitamina K en la dieta humana. La vitamina K2 incluye un rango de formas de vitamina K referidas como menaquinonas-n (MK-n), donde la n refleja el número de unidades repetidas de 5-carbonos. Las principales menaquinonas de la dieta incluyen desde la MK-4 a la MK-10, y se consumen principalmente en alimentos que contienen grasa, la cual puede favorecer su absorción y biodisponibilidad comparados con la filoquinona.

Estudios epidemiológicos sugieren que una dieta con niveles altos de vitamina K se asocia con un menor riesgo de fracturas de cadera en hombres ancianos y mujeres.

 La deficiencia de vitamina K se determina por niveles sanguíneos elevados de osteocalcina sin carboxilar que están asociados con una reducción de densidad mineral ósea en cadera y con un aumento de riesgo de fractura en mujeres sanas de edad avanzada.

c) Vitamina C 

La vitamina C es una vitamina hidrosoluble con actividad antioxidante que actúa como cofactor esencial en la formación de colágeno y en la síntesis de dos de los aminoácidos principales presentes en el colágeno: hidroxiprolina e hidroxilisina. La vitamina C, además de inducir la formación de la matriz de cólageno, promueve la proliferación de células osteogénicas y su diferenciación a células osteoblásticas. También tiene un efecto sobre las células osteoclásticas que varía dependiendo del estadio de formación del hueso. En la fase temprana, promueve la proliferación celular mientras que en la fase tardía induce la muerte celular. A nivel de las células condrogénicas, la vitamina C promueve su diferenciación y mantenimiento

La principal función de la vitamina C a nivel óseo es como cofactor en la síntesis de colágeno, uno de los principales componentes orgánicos del hueso. También tiene un papel sobre la proliferación y diferenciación de las células óseas. La suplementación con vitamina C aumenta la densidad mineral ósea. 


Figura 2.
Efectos de la vitamina C sobre la salud ósea

 

 Minerales (elementos esenciales). 

La función de los minerales en el metabolismo óseo es variada. Algunos como el calcio, fósforo o magnesio, que desempeñan una función estructural, son elementos mayoritarios. Sin embargo, muchos de los elementos esenciales que se encuentran en trazas en el organismo actúan como cofactores en el metabolismo óseo (figura 3).

                         Figura 3. Elementos esenciales en el metabolismo óseo.

a) Calcio

El calcio es un elemento esencial en el organismo siendo necesario en numerosas funciones celulares. Por ejemplo, es crucial para la actividad neuromuscular, la coagulación sanguínea o la función cardíaca. Además, es un componente vital en la arquitectura del hueso y se necesita como depósito mineral óseo durante toda la vida. El 99% del calcio del organismo se encuentra almacenado en los huesos y dientes. Sin embargo, son los niveles de calcio en plasma los que dictan su equilibrio. Así, si los niveles de calcio en sangre disminuyen, la resorción ósea aumenta para restablecer los niveles plasmáticos. Por ello, una ingesta adecuada de calcio es necesaria para mantener este equilibrio .

b) Fósforo 

El fósforo es el otro componente inórganico principal del tejido óseo. Su ingesta adecuada es esencial en la formación ósea, especialmente durante el crecimiento. Si los niveles sanguíneos de fósforo son bajos, la formación y mineralización ósea se verán limitadas. Aunque las dietas adultas típicas contienen abundante fósforo, entre el 10% y el 15% de las mujeres mayores consumen menos del 70% de la cantidad diaria recomendada. Por otro lado, parece que la proporción entre fósforo y calcio resulta más importante que la ingesta de fósforo sola por lo tanto es fundamental la adecuación nutricional de la dieta teniendo en cuenta que la suplementación con fósforo reduce significativamente la excreción renal de calcio.

c) Magnesio

El magnesio es un mineral vital para numerosas funciones fisiológicas puesto que forma un complejo con la molécula de trifosfato de adenosina,fuente de energía celular, y es cofactor de numerosas reacciones enzimáticas responsables de la síntesis de proteínas y ácidos nucleicos. Es el segundo catión intracelular más abundante tras el potasio, y está implicado en la mayoría de los procesos metabólicos (función mitocondrial, procesos inflamatorios e inmunológicos y actividad neuronal, neuromuscular y vasomotora). Además, a nivel del tejido óseo, el magnesio tiene una función estructural puesto que cerca del 60% de magnesio del organismo se encuentra almacenado en los huesos para el buen funcionamiento del tejido óseo.

Además del calcio, el fósforo y el magnesio son minerales importantes en la estructura ósea. Sus deficiencias están asociadas con aumento de la fragilidad ósea.

Existen evidencias que indican que una deficiencia de magnesio promueve la osteoporosis.

 

 

Figura 4. Efectos directos e indirectos de la deficiencia de magnesio sobre el hueso que conducen a osteoporosis.

d) Potasio

El potasio es un mineral presente en frutas, cereales, legumbres, leche y verduras que participa en diversas funciones en el organismo. Su importancia en la salud ósea radica en la influencia que tiene sobre la homeostasis del calcio, especialmente a nivel urinario ya que reduce la excreción del mismo. Además,se ha observado que la suplementación con potasio también reduce la resorción ósea (Lambert et al., 2015). En un estudio en adultos sanos mayores de 65 años, la suplementación con potasio supuso un aumento significativo de la DMO, así como una mejora de la microarquitectura ósea por lo que el potasio podría jugar un papel importante en la prevención de la osteoporosis.

e) Boro

El boro es un elemento que se encuentra en trazas en el organismo. Sin embargo, juega un papel muy importante en el crecimiento y manteniminento óseo, influye beneficiosamente en el uso de estrógenos, testosterona y vitamina D en el organismo y favorece la absorción del magnesio entre otros procesos.

f) Selenio 

El selenio es un nutriente esencial que parece tener un papel importante en la salud ósea. Su función la desempeña con las selenoproteínas, las cuales tienen una acción enzimática principalmente antioxidante. Estas enzimas participan en el mantenimiento del equilibrio redox a nivel celular, el cual es importante en la regulación de la inflamación, la proliferación y diferenciación de las células óseas . La deficiencia de selenio causa patologías en el condrocito, teniendo un impacto directo en el cartílago e indirecto en el hueso Por otro lado, los niveles adecuados de selenio en ancianos estan asociados con una DMO positiva.

g) Cobre

El cobre es otro elemento traza cuyo papel en la salud ósea viene determinado por su función como cofactor de la enzima lisil oxidasa, implicada en el fortalecimiento del reticulado fibrilar de colágeno y por tanto del hueso. El cobre también tiene un papel en la inhibición de la resorción ósea como cofactor de la enzima superóxido dismutasa, enzima que neutraliza el radical superóxido formado durante la resorción ósea . El selenio y el cobre actúan como cofactores de enzimas antioxidantes que mantienen el equilibrio redox de las células óseas.

h) Zinc

El zinc es un elemento traza que resulta esencial puesto que es cofactor en enzimas importantes en la síntesis de ADN, ARN y proteinas. A nivel del tejido óseo, juega un papel importante en la matriz ósea pero además también en el proceso de recambio del hueso. El zinc es necesario para la actividad osteoblástica ya que activa la enzima aminoacil-tARN sintetasa y estimula la síntesis de proteínas en los osteoblastos. Ademá, como cofactor de la fosfatasa alcalina promueve la mineralización del hueso

i) Manganeso 

El manganeso es un mineral esencial para el buen funcionamiento del organismo. Es un cofactor de enzimas implicadas en la formación ósea y se sabe que los niveles de manganeso son bajos en mujeres menopáusicas.

Los minerales zinc, cobre y manganeso a pesar de encontrarse en el organismo en cantidades traza son esenciales por su papel como cofactores de enzimas importantes en el metabolismo óseo. Su suplementación, combinada con el calcio, mejora la densidad mineral ósea en mujeres menopaúsicas. j) Hierro

El papel principal del hierro en el organismo es el transporte de oxígeno a través de la hemoglobina. Sin embargo, también desempeña otras funciones fisiológicas importantes a nivel celular. Aunque el mecanismo por el cual el hierro tiene un efecto en la mineralización es aún desconocido, podría estar relacionado con su papel como cofactor en la activación de la vitamina D y en la síntesis de colágeno. Varios estudios sugieren que una ingesta adecuada de hierro tiene un efecto positivo sobre la salud ósea.

j) Hierro 

El papel principal del hierro en el organismo es el transporte de oxígeno a través de la hemoglobina. Sin embargo, también desempeña otras funciones fisiológicas importantes a nivel celular. Aunque el mecanismo por el cual el hierro tiene un efecto en la mineralización es aún desconocido, podría estar relacionado con su papel como cofactor en la activación de la vitamina D y en la síntesis de colágeno. Varios estudios sugieren que una ingesta adecuada de hierro tiene un efecto positivo sobre la salud ósea.

k) Cromo 

El cromo es un elemento traza que resulta esencial para el organismo. Aunque su función principal es la potenciación de la acción de la insulina en el metabolismo de la glucosa, el cromo resulta beneficioso para la prevención de la osteoporosis. Se postula que la acción del cromo sobre el metabolismo óseo se deba a una reducción de la tasa de resorción ósea, puesto que la insulina es un antagonista fisiológico de la resorción ósea y estimula la producción de colágeno en osteoblastos.

l) Iodo

El iodo es un micronutriente esencial que se obtiene exclusivamente de la dieta. La principal fuente de iodo es la sal, aunque también existen otras fuentes con alto contenido en iodo como las algas marinas Kelp. Su principal función la desempeña en la glándula tiroidea donde participa en la síntesis hormonal. También es un elemento esencial en la mineralización ósea. Su deficiencia se observa con frecuencia en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis por lo que la suplementación con iodo podría prevenir la osteoporosis

ll) Ácido glutámico 

El ácido glutámico es conocido por ser un neurotransmisor o precursor del ácido γ-aminobutírico. Parece estar implicado en la producción de la matriz condrogénica por estimulación de las células mesenquimales y estromales Esta actividad sería de especial importancia para mantener la estructura y funcionalidad de los discos intervertebrales de la columna vertebral.

 

Bioflavonoides

a) Iprioflavona

La ipriflavona es una isoflavona sintética que deriva de la isoflavona de la soja, daidzeína. A pesar de ser un fitoestrógeno, no posee actividad estrógenica intrínseca por lo que no aumenta el riesgo de cáncer y otros trastornos cerebro- y cardiovasculares asociados a los estrógenos. Parece ser que la ipriflavona inhibe la resorción ósea y además promueve la formación de hueso nuevo (figura 5). En un estudio en mujeres con menopausia y osteoporosis, se observó que el tratamiento con ipriflavona aumentó la DMO y los niveles séricos de calcio entre otros marcadores, además de reducir síntomas asociados a la menopausia y complicaciones de la osteoporosis como los sofocos y la ostalgia, respectivamente.

 

 Figura 5. Mecanismo de acción de las isoflavonas en el osteoblasto.

La ipriflavona es una isoflavona semisintética que tiene una acción doble en el remodelado óseo: inhibe la resorción ósea y además promueve la formación de hueso nuevo. A pesar de ser un fitoestrógeno, carece de la actividad estrógenica y por tanto no causa los efectos adversos de los mismos.

b) Hesperidina

Entre los bioflavonoides cítricos, hesperidina, uno de los más abundantes, destaca por su posible prevención de la pérdida de masa ósea. Esta flavona podría tener un efecto positivo sobre la DMO, aumenta el calcio, fósforo y zinc en el tejido óseo y disminuye los osteoclastos. En un estudio en mujeres menopaúsicas, se observó que la suplementación con calcio en combinación con hesperidina es efectiva en la conservación de la masa ósea ya que aumentó un 5,5% la retención de calcio en hueso (Martin et al., 2016). c) Pectina cítrica

La pectina es un polisacárido que se encuentra ubicado en las paredes celulares de las plantas. La pectina cítrica modificada es una fibra obtenida de la pectina de cítricos. Su composición específica (depende del proceso de obtención) permite que pueda ser absorbida en el aparato digestivo y pasar de esa forma al torrente sanguíneo.

Con relación a su posible rol en la osteoporosis, los resultados de estudios transversales han mostrado una asociación positiva entre la ingesta alta de frutas y una DMO más elevada.Los efectos osteoprotectores parecen ser debidos a una actividad antioxidante y antiinflamatoria, así como reguladora de los mecanismos de señalización intercelular que llevan, además, a potenciar la mineralización del hueso por los osteoblastos y a la inactivación de los osteoclastos.

 

Dada la complejidad del metabolismo óseo y la implicación de numerosos elementos esenciales, la suplementación conjunta en algunos casos consigue un efecto mayor en la prevención de pérdida de masa ósea. 

En nuestro folleto “Fortaleciendo Huesos encontrará combinaciones sinérgicas de vitaminas, minerales y bioflavonoides que pueden contribuir en el apoyo óseo.

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Bibliografía y referencias.