Inflamación articular: tratamiento sintomático tradicional 

El tratamiento de la inflamación articular es principalmente sintomático, en el que se busca reducir el dolor asociado al proceso inflamatorio y recuperar la movilidad articular.

Los tratamientos farmacológicos que se usan actualmente son analgésicos, corticoesteroides y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

Estos últimos son ampliamente usados tanto en el tratamiento crónico como agudo con buena eficacia en las formas leves a moderadas de la enfermedad. Sin embargo, los AINEs pueden ocasionar efectos no deseados a nivel gastrointestinal y cardiovascular principalmente, que pueden requerir la interrupción del tratamiento.

Los AINEs clásicos son inhibidores no específicos de la ciclooxigenasa (COX). Por ello, además de conseguir el efecto antinflamatorio al inhibir la COX-2, la inhibición de la COX-1 se traduce, además, en una disminución de la función protectora de las PG sobre la mucosa gástrica, ocasionando efectos no deseados a nivel gastrointestinal. Por su parte, los inhibidores selectivos de la COX-2 también conocidos como coxibs, se asocian a menos efectos no deseados gastrointestinales pero han mostrado un incremento significativo del riesgo de eventos cardiovasculares como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular debido probablemente a un desequilibrio a favor de los tromboxanos (acción trombótica) frente a las prostaciclinas (acción antitrombótica) (tabla 1) (Varga, Sabzwari, & Vargova, 2017).

Tabla 1. Mecanismo de acción y efectos no deseados de  antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), inespecíficos y selectivos.

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Las artritis de tipo autoinmune, como la artritis reumatoide o la psoriásica, cuando son moderadas o graves, suelen ser tratadas con fármacos moduladores de la respuesta inmunológica que ralentizan el avance de la enfermedad.Estos fármacos antirreumáticos moduladores de la enfermedad (FARME) pueden clasificarse en dos tipos, convencionales y biológicos. Entre los FARME convencionales,  el metotrexato es el más empleado con una buena eficacia a largo plazo y un perfil de seguridad aceptable. Sin embargo, su uso debe ir acompañado de un seguimiento periódico del paciente puesto que puede ocasionar elevación de transaminasas hepáticas y citopenias sanguíneas, entre otros efectos no deseados

Los fármacos biológicos son anticuerpos o proteínas de fusión cuya diana terapéutica es un mediador de la inflamación como TNF o IL-1, entre otros. Estos fármacos suelen prescribirse en artritis moderadas o graves cuando el paciente no ha respondido a FARME convencionales. En estudios clínicos de larga duración, se ha detectado que, con el tiempo, el uso de estos fármacos, especialmente los antagonistas de TNF, pueden asociarse a infecciones y a aparición de tumores malignos (Curtis & Singh, 2011).

En la mayoría de las artritis, sin embargo, el tratamiento es fundamentalmente sintomático con fármacos antiinflamatorios no esteroideos. El uso prolongado de estos fármacos puede ocasionar efectos no deseados a nivel gastrointestinal y cardiovascular.

Estudios clínicos llevados a cabo con agentes antiinflamatorios naturales que pueden encontrarse en la dieta han denotado su posible utilidad, siendo beneficiosos en el alivio de los síntomas y signos presentes en los distintos tipos de artritis, contribuyendo a disminuir el uso de AINEs tradicionales y facilitando su tolerabilidad.

Antiinflamatorios naturales

Entre los antiinflamatorios naturales más relevantes con tales características se encuentran:

  • Las enzimas sistémicas (bromelina, papaína, tripsina, quimiotripsina) empleadas como terapia enzimática sistémica, contribuyen a restablecer los niveles adecuados de citoquinas en el proceso inflamatorio y favorecen la resolución del mismo.
  • Los extractos vegetales de cúrcuma, garra de diablo y Boswellia serrata así como los ácidos grasos ω-3 son antiinflamatorios de origen natural que actúan principalmente como inhibidores en la síntesis de los mediadores inflamatorios del grupo de los eicosanoides.
  • Las vitaminas C y E y los bioflavonoides, que se caracterizan por su potente actividad antioxidante que protege el cartílago articular, además de la acción antiinflamatoria.

 

 

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Bibliografía y Referencias.