Estrategias terapéuticas para el ACV-I que implican a la microbiota intestinal.

terapias ACV-i

El desarrollo y evolución del accidente isquémico cerebrovascular (ACV-I) se puede modular por medio de estrategias que implican a la microbiota intestinal.

 

Probióticos y prebióticos: debido a la capacidad de modular la microbiota intestinal, la liberación de citoquinas y la respuesta inmune, los probióticos pueden ser beneficiosos tanto para disminuir el riesgo como para favorecer la recuperación del ACV-I

 

Dieta: Seguir una dieta mediterránea y vegetariana reduce los niveles de producción de TMAO y puede disminuir el riesgo de problemas neurológicos, psiquiátricos y cardiovasculares. Una dieta rica en fibra ayuda a la composición saludable de la microbiota, y aumenta los niveles de AGCC (ácidos grasos de cadena corta), que se relacionan con una buena recuperación tras un ACV-I

La dieta mediterránea disminuye un 30% el riesgo de sufrir un ACV-I.

dieta mediterránea

 

 

¿QUÉ OTRAS ALTERNATIVAS EXISTEN?

La fosfatidilserina y la fosfatidilcolina son fosfolípidos abundantes en los diferentes tejidos corporales. Se caracterizan por un alto contenido de ácidos grasos insaturados y se obtienen de la dieta, principalmente de la soja y el huevo y alimentos ricos en lecitina. Son un componente principal de las membranas celulares, incluyendo las mitocondriales. Los cambios en el contenido de fosfatidilserina y fosfatidilcolina de varios tejidos están implicados en trastornos metabólicos como la aterosclerosis, la resistencia a la insulina y la obesidad (Figura 1).

fosfatilcolina

El consumo de fosfolípidos como la fosfatidilserina y fosfatidilcolina disminuye los niveles plasmáticos de colesterol total y se puede utilizar para potenciar una buena salud cerebral con la toma de 1-6 gr al día.

Taurina

Taurina es un aminoácido libre que contiene un grupo sulfuro en lugar de un grupo carboxilo por lo que no se incorpora a las proteínas. Se encuentra abundantemente en mamíferos; en tejidos excitables como cerebro, retina y músculo cardíaco y esquelético. Aparte de ser sintetizado endógenamente también se puede obtener de la dieta, por ejemplo, de la carne, lácteos, aves, pescados y crustáceos.

Las propiedades neuroprotectoras de la taurina son múltiples :

  • Regula la osmolaridad celular
  • Tiene propiedades antioxidantes
  • Implicada en la neuromodulación de la transmisión GABAérgica
  • Mantiene la homeostasis del calcio
  • Disminuye mediadores inflamatorios

Personas que consumen una dieta rica en taurina y magnesio tienen menor presión arterial y menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y ACV-I.

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES PARA LA PREVENCIÓN DEL ACV-I.

 El efecto de una dieta rica en fibras vegetales y ácidos grasos insaturados se relaciona con la reducción de la presión sanguínea, la mejora de la función microvascular y la reducción de marcadores inflamatorios como EROS, entre otros

El consumo de una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, nueces y ácidos grasos insaturados se relaciona con una disminución del 30 % en el riesgo de ACV-I

 

Figura 2: Dieta mediterránea y la reducción del riesgo de ACV-I (RR /riesgo relativo, IC/ intervalo de confianza).

 

COMPLEMENTOS DIETÉTICOS BENEFICIOSOS PARA EL ACV-I

El desarrollo y la evolución del ACV-I puede ser influenciado por medio de intervenciones dietéticas que tienen un efecto beneficioso sobre la salud de las personas.

El consumo de prebióticos como fibras vegetales y probióticos, especialmente Bifidobacterium longum, Lactobacillus bulgaricus, y Streptococcus thermophilus, pueden ser beneficiosas para disminuir el riesgo y para una buena recuperación luego de un ACV-I.

La taurina tiene múltiples efectos neuroprotectores que pueden ayudar a prevenir y mejorar la evolución del ACV-I.

Fosfatidlserina y fosfatidilcolina pueden mejorar el funcionamiento cognitivo, la circulación sanguínea y disminuir el nivel de colesterol total en plasma, lo que puede ser beneficioso para la prevención de enfermedades cardiovasculares y ACV-I recurrente.

 

 

 

 

Dada la importancia de la relación entre el accidente cerebrovascular isquémico (ACV-I) y el eje microbiota-intestino-cerebro (EMIC), en el área para profesionales de nuestra web hay disponible una completa monografía sobre la misma y las intervenciones nutricionales que pueden resultar de interés.

Monografía ACV-I

Bibliografía y Referencias