Envejecimiento saludable en la mujer.

Salud mujer madura

El envejecimiento es un ciclo vital y continuo, que en las mujeres se caracteriza por los cambios hormonales que se producen con la llegada de la menopausia. Como consecuencia, la mujer mayor experimenta un descenso de los niveles de hormonas como los estrógenos que puede afectar a n diferentes sistemas del organismo como el sistema cardiovascular, el sistema musculoesquelético, el sistema nervioso central, el sistema gastrointestinal o el sistema reproductor.

 

Factores determinantes en el envejecimiento saludable de la mujer mayor.

  • Menopausia.

La menopausia es un proceso fisiológico que experimentan las mujeres alrededor de los 50 años que se caracteriza por una disminución de los niveles de estrógenos.

Fig.1 Cambios de los niveles de estrógenos a lo largo de la vida de la mujer.

Como consecuencia de la reducción de los niveles de estrógenos, las mujeres experimentan sofocos, alteraciones del sueño, sequedad y prurito vaginal, aumento de peso o molestias en las articulaciones entre otros síntomas e incrementan el riesgo de aparición de fragilidad ósea, adiposidad, elevación de la presión arterial, deterioro cognitivo o disbiosis vaginal.

 

  • Salud cardiovascular 

    Los estrógenos tienen un efecto protector frente a los problemas cardiovasculares. Por un lado, los estrógenos tienen un papel vasodilatador y su déficit puede reducir la vasodilatación y aumentar así la presión arterial. Además, los estrógenos estimulan la secreción de hormonas relacionadas con la ingesta de alimentos y el metabolismo lipídico. En primer lugar, los estrógenos regulan tanto la liberación de la colesquinina, hormona encargada de la sensación de saciedad, como modulan la activación de la leptina, hormona responsable de regular la ingesta de alimentos y aumentar el gasto energético (Figura 2).

Fig.2 Regulación del apetito controlado por la leptina

La reducción de los niveles de estrógenos aumenta el consumo energético produciendo una acumulación mayor de lípidos y consecuentemente un aumento de peso.

El déficit de estrógenos se asocia con mayor riesgo cardiovascular, al poder alterar la presión arterial y aumentar  la adiposidad.

 

  • Fragilidad ósea y salud articular

Las mujeres postmenopáusicas experimentan una disminución en su fortaleza ósea, directamente relacionada con una menor densidad mineral ósea. Diversas causas pueden afectar a este proceso como son la edad, los factores genéticos o nutricionales. No obstante, la disminución de los niveles de estrógenos se considera un factor determinante.Los estrógenos juegan un papel importante en el proceso de remodelado constante del tejido óseo mediante la regulación de las células óseas. Los osteoclastos son responsables de la resorción ósea mientras que los osteoblastos se encargan de la formación ósea (Figura 3). Una alteración en el equilibrio del remodelado óseo, ya sea producida por un exceso de resorción, por déficit en la formación o una combinación de ambas, puede dar lugar a la pérdida de densidad mineral ósea.

Figura 3: Células óseas encargadas de la renovación de los huesos.

 El déficit de estrógenos se asocia con la producción de citoquinas proinflamatorias que activan los osteoclastos. Así el aumento de la resorción ósea frente a la formación ósea, disminuye la densidad mineral ósea y compromete la calidad de la microestructura ósea. Por otro lado, los estrógenos cumplen un papel relevante en el mantenimiento de la homeostasis de los tejidos articulares, tanto a nivel del cartílago como otros tejidos involucrados tales como el hueso periarticular, el revestimiento sinovial, músculos, ligamentos y la cápsula. En la menopausia temprana como consecuencia de la disminución de los niveles de estrógenos, se producen cambios estructurales y funcionales progresivos en las articulaciones que persisten en la postmenopausia, causando molestias articulares.

El déficit de estrógenos está asociado con la fragilidad ósea y con molestias articulares en las mujeres postmenopáusicas.

 

  • Memoria y función cognitiva.

La función cognitiva también puede verse afectada a partir de la menopausia. Los estrógenos confieren protección neuronal, favoreciendo procesos cognitivos como la sinapsis o la neurogénesis. El estradiol ejerce efectos sobre el cerebro que van mucho más allá de la regulación de los comportamientos reproductivos mediados por el hipotálamo.

En la sinapsis neuronal, los estrógenos aumentan los niveles de los neurotransmisores serotonina, dopamina, noradrenalina y acetilcolina, así como el número de los receptores que están disponibles para estas sustancias químicas. Estos neurotransmisores regulan múltiples funciones incluidas las funciones cognitivas como la memoria, el aprendizaje o el procesamiento de la información (Figura 4). Por ello, la reducción de estrógenos en las mujeres, a partir de la menopausia, puede inducir a un deterioro de las funciones cognitivas, tales como la memoria y los procesos de aprendizaje, concentración y velocidad de procesamiento.

 

 

Figura 4: Neurotransmisores afectados por la actividad de los estrógenos.

Los estrógenos regulan los niveles de los neurotransmisores como la serotonina, dopamina y noradrenalina, implicados en funciones cognitivas tales como procesos de aprendizaje y memoria.

 

  • Digestiones difíciles y/o lentas.

 El sistema digestivo de las mujeres postmenopáusicas se ve también afectado por la disminución de los niveles de estrógenos. Estas hormonas participan en el mantenimiento de los niveles óptimos de agua en el organismo y con su bajada, el organismo tiende a retener agua y aumentar la sensación de hinchazón por parte de las mujeres. Asimismo, a partir de los 40 años el estómago reduce la producción de ácido clorhídrico, el cual es imprescindible para la activación del pepsinógeno que se transforma en pepsina. Esta enzima digestiva degrada las proteínas en el estómago durante el proceso de digestión. Además, las diferentes enzimas que participan en el proceso de digestión disminuyen con la edad, aumentando la vulnerabilidad de sufrir molestias gastrointestinales como indigestión, flatulencias o hinchazón.

digestion pesada

 

Las mujeres mayores suelen experimentar molestias gastrointestinales tales como indigestión, flatulencias o hinchazón como consecuencia de una reducción de las enzimas digestivas y del ácido clorhídrico estomacal asociados al aumento de la edad.

Determinadas intervenciones nutricionales pueden ayudar a mejorar el bienestar y controlar los posibles efectos asociados al aumento de la edad y a la reducción de los niveles de estrógenos de la menopausia.

En el área profesional de nuestra web encontrará una extensa monografía acerca de los diferentes minerales, vitaminas y otros nutrientes que ayudan a mantener el bienestar en la mujer mayor.

 

 

Bibliografía y Referencias.