El cartílago articular y el proceso inflamatorio

El cartílago articular, junto con el líquido sinovial, la membrana sinovial y el hueso subcondral constituyen la unidad funcional de la articulación.

El cartílago articular es una variedad de tejido conectivo elástico, carente de nervios, vasos sanguíneos y linfáticos, que recubre las superficies articulares de las diartrosis.

Está constituido por células, denominadas condrocitos, y por una matriz extracelular (MEC) que le confiere sus propiedades mecánicas (figura 1). 

Componentes del cartílago articular

Descripción del proceso inflamatorio 

La inflamación es un proceso fisiológico complejo constituido por una serie de fenómenos moleculares, celulares y vasculares que se desencadenan como respuesta inicial e inespecífica del organismo ante estímulos adversos mecánicos, químicos o microbianos. Es una respuesta rápida desencadenada por una activación conjunta de fagocitos y células endoteliales cuya función inicial es la focalización de la respuesta inmunitaria en el tejido afectado. Para ello, se produce un aumento del flujo sanguíneo, de la permeabilidad capilar y la movilización de células inflamatorias hacia el foco de inflamación. La respuesta inflamatoria está controlada por mediadores de la inflamación (citoquinas) y varios tipos de células como granulocitos, monocitos-macrófagos, plaquetas, células endoteliales y fibroblastos.

La inflamación también tiene como función la reparación del tejido dañado y la recuperación estructural y funcional del mismo lo que conduce a la resolución del proceso inflamatorio.

 

Sin embargo, cuando el proceso inflamatorio queda sin resolver, y la inflamación sigue activa de una manera no regulada, se desarrolla una inflamación crónica, patológica que puede tener una duración de meses o años. Entre las causas que promueven la perpetuación de la respuesta inflamatoria están:

  • Fallo en la eliminación del estímulo que causó la inflamación aguda 
  • Trastornos autoinmunes 
  • Exposición a un agente irritante en niveles bajos pero prolongado en el tiempo 
  • Episodios recurrentes de inflamación aguda 
  • Productos generados por el estrés oxidativo y la disfunción mitocondrial inducidos durante la inflamación como especies reactivas de oxígeno, ácido úrico y lipoproteínas oxidadas, entre otros.

La inflamación crónica es un proceso inflamatorio no regulado y prolongado en el tiempo que está asociado a numerosas patologías de larga duración. 

Mediadores del proceso inflamatorio 

a) Citoquinas 

En la regulación del proceso inflamatorio, los mediadores desempeñan un papel muy importante. Un grupo de mediadores de la inflamación son las citoquinas, proteínas de señalización, necesarias para conducir la respuesta inflamatoria hacia el foco de infección o lesión y favorecer posteriormente la reparación óptima del tejido dañado. La actividad de las citoquinas puede ser pleiotrópica (múltiples efectos al actuar sobre diferentes células) y redundante puesto que ciertas citoquinas pueden ejercer el mismo efecto.

Además, las citoquinas pueden actuar sinérgicamente o antagónicamente. Se pueden clasificar en dos tipos dependiendo de su acción: proinflamatorias (tipo Th1) o antiinflamatorias (Th2) (tabla 1). Las citoquinas proinflamatorias son importantes en la etapa inicial del proceso inflamatorio mientras que las antiinflamatorias son esenciales para la regulación y el término de la inflamación. El equilibrio entre ambos tipos de citoquinas es el que lleva a una respuesta inflamatoria adecuada.

 

Citoquinas

    Tabla 1. Clasificación de las citoquinas según su acción proinflamatoria o antiinflamatoria.

El equilibrio entre la acción pro- y antiinflamatoria de las citoquinas determinará la resolución adecuada del proceso inflamatorio

 

 b) Eicosanoides

Los eicosanoides son mediadores inflamatorios de naturaleza lipídica. Dentro de este grupo se encuentran las prostaglandinas (PG) y tromboxanos (Tx), llamados en conjunto prostanoides, leucotrienos (LT) y otros derivados oxidados que se generan a partir del ácido araquidónico de la membrana celular. Su síntesis está limitada por la liberación del ácido araquidónico a partir de los fosfolípidos de la membrana.

La síntesis de estos mediadores lipídicos ocurre mediante dos vías metabólicas principales :

  • Vía de las ciclooxigenasas para la síntesis de PG12 (prostaglandinas), PGD• , PGE2 , PGF2 y TxA2. 

  • Vía de las lipooxigenasas, para la síntesis de leucotrienos (LTA4 , LTB4 , 5-HETE, LTC4 , LTE4 y lipoxinas).

Los eicosanoides se sintetizan a partir del ácido araquidónico de la membrana celular y producen un amplio rango de efectos biológicos en las respuestas inflamatorias (predominantemente en las articulaciones, piel y ojos), duración e intensidad del dolor y fiebre, y en la función reproductora (incluyendo la inducción del trabajo de parto). También son importantes en la inhibición de la secreción ácida del estómago, regulando la tensión arterial sanguínea a través de la vasodilatación y vasoconstricción, e inhibiendo o activando la agregación plaquetaria y la trombosis.

 

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*Bibliografía y referencias.