Cuidando la piel, el pelo y las uñas.

El cuidado de la piel es fundamental dado que a piel es el mayor órgano del cuerpo humano y está en contacto directo con el exterior. Es una barrera física con múltiples funciones, incluyendo la protección a las agresiones externas, la termorregulación, la impermeabilización, la absorción de radiaciones ultravioleta, la producción de vitamina D, y defensa inmunológica, entre otras (Figura 1).

Figura 1. Principales funciones de la piel

 

Los anexos epiteliales especializados de la piel (las uñas y el pelo) contribuyen en la función protectora ejercida por la piel frente a los agentes externos.

Se ha demostrado que la dieta juega un papel muy importante en el mantenimiento de la estructura y funcionalidad cutánea, considerándose a la nutrición como uno de los primeros y más importantes condicionantes de la salud de la piel, el pelo y las uñas.

Por otro lado, cabe destacar, que tanto la piel, como sus anexos, pueden reflejar el estado general del organismo, y por ello, son con frecuencia buenos indicadores de alteraciones orgánicas o funcionales del individuo.

La dieta juega un papel importante en el mantenimiento de la salud de la piel y sus anexos. Además, alteraciones en la salud dermatológica pueden ser indicadores de distintas alteraciones orgánicas o funcionales del individuo.

1. Estructura de la piel.

Estructuralmente, la piel está formada por dos capas diferenciadas, en cuanto a localización, composición y función: la epidermis y la dermis .

1.1 Epidermis

La epidermis es la capa más superficial de la piel, y es la responsable de muchas de las funciones que ejerce la piel como una barrera (Figura 2).

epidermis  Figura 2. Estructura de la epidermis

Está formada mayoritariamente por células denominadas queratinocitos, que se encuentran formando capas de mayor o menor tamaño y espesor. La epidermis está en constante regeneración, cuyas células más superficiales (situadas en la capa más externa o estrato córneo) mueren continuamente y se descaman, mientras que las células más profundas proliferan y se diferencian. Además, en la epidermis, se encuentran otros tipos celulares, que aunque presentes en menor proporción, poseen funciones críticas de la piel como los melanocitos que producen la melanina que absorbe energía de la luz UV evitando el daño en los tejidos subyacentes, las células de Langerhans que participan en la inmunidad epidérmica, o las células de Merkel con funciones neuronales y endocrinas que regulan glándulas sudoríparas, folículos pilosos, el crecimiento de las uñas, y la función nerviosa de la piel.

1.2 Dermis

La dermis es la capa encargada de dar soporte tanto estructural como nutritivo a la epidermis (Figura 3). Aproximadamente en 75% de la dermis está constituida por una matriz de colágeno que da soporte estructural, elasticidad, y flexibilidad a la piel.

dermis

Figura 3. Estructura de la dermis

 

La dermis contiene distintos tipos celulares que incluyen, fibroblastos, encargados de sintetizar proteínas estructurales como el colágeno, células inmunes como los monocitos, macrófagos, y dendrocitos térmicos, que contribuyen a la defensa de la piel y modulan la respuesta frente al daño, y células grasas subcutáneas que proporcionan soporte estructural, reserva de energía, y termorregulación. Además, también se encuentran en la dermis los folículos pilosos, terminaciones nerviosas y glándulas sebáceas y sudoríparas.

La epidermis es la capa más superficial de la piel, y es la responsable de muchas de las funciones que ejerce la piel como una barrera, y la dermis es la capa encargada de dar soporte estructural, elasticidad, y flexibilidad a la piel.

2. Desafíos en el mantenimiento de una piel sana

Una piel sana tiene la capacidad de responder a los diferentes agentes tanto internos como externos, que de otro modo podrían alterar tanto su estructura como su función.

Los principales desafíos en el mantenimiento de una salud cutánea incluyen, el daño producido por la exposición UV, la sequedad en la piel, la flacidez y la aparición de arrugas, los procesos de cicatrización y el envejecimiento (Figura 4).

2.1 Fotodaño

A pesar de que los rayos UV en la piel son necesarios para la síntesis de la vitamina D, una exposición prolongada a las radiaciones da lugar a un exceso en la formación de radicales libres, lo cual provoca daño oxidativo. Éste puede ser el desencadenante de los procesos de envejecimiento y aparición de diferentes signos o afecciones en la piel de manera permanente.

Por otro lado, la salud de la piel también se ve afectada por la luz azul emitida por dispositivos electrónicos. Se ha descrito, que la exposición prolongada a luz azul puede relacionarse con un incremento en la formación de radicales libres que pueden, a su vez, desencadenar la rotura de las fibras de colágeno y fibras elásticas, favoreciendo procesos de envejecimiento prematuro .

Para la neutralización de los radicales libres, existen moléculas denominadas antioxidantes, que atendiendo a su origen pueden clasificarse en endógenos y exógenos.

Los antioxidantes endógenos no se consumen al reaccionar con los radicales libres, y pueden ser o no dependientes de cofactores. Por otro lado, los antioxidantes exógenos provienen de la dieta, y se consumen al reaccionar con los radicales libres, debiendo ser reemplazados en la dieta o suplementados.

fotoproteccion

 

2.2 Sequedad de piel.

La piel seca puede producirse por distintos motivos, pero generalmente es debida a cambios en la barrera epidérmica y a un incremento en la pérdida de agua transdérmica ocasionados por modificaciones en la barrera lipídica del estrato córneo por el contacto con químicos, por deficiencias nutricionales o por la exposición a determinadas condiciones atmosféricas.

2.3 Flacidez y arrugas en la piel.

La pérdida de colágeno, o el daño en las fibras de elastina o colágeno de la dermis, así como cambios estructurales en la unión entre la dermis y la epidermis contribuyen a la aparición de arrugas y flacidez en la piel. Además, esto se puede ver acrecentado por el tabaco o por una prolongada exposición solar.

2.4 Cicatrización.

La cicatrización de las heridas en un proceso natural en el cual es imprescindible la coordinación de distintos tipos celulares, como con los neutrófilos, macrófagos y los fibroblastos. Sin embargo, la cicatrización nunca es perfecta. En la etapa inicial del proceso, es imprescindible una respuesta inmunitaria eficiente que permita la eliminación del tejido dañado, el restablecimiento de la barrera del medio ambiente, y la remodelación del tejido. Además, en las últimas etapas de la cicatrización de las heridas el apoyo nutricional de la epidermis y la dermis no solo es importante para la resolución de las heridas a largo plazo, sino que se cree que pudiera promover la restauración de una piel fuerte y sana

2.5 Envejecimiento.

El envejecimiento cutáneo es un proceso dinámico y complejo, en el que están involucrados múltiples factores, y se produce a partir de dos mecanismos diferentes: intrínseco y extrínseco.

daños en la piel

Figura 4. Principales desafíos en el mantenimiento de la salud de la piel

 

El envejecimiento cutáneo intrínseco se caracteriza por una disminución del soporte de la dermis a la epidermis, con unos niveles inferiores de colágeno y una desorganización de las proteínas extracelulares en la dermis. Esto da como resultado una mayor fragilidad y una mayor laxitud de la piel, y una pérdida de la capacidad protectora de la piel. La mayor parte del envejecimiento cutáneo intrínseco no se puede evitar o revertir, aunque los efectos en la piel pueden enmascararse temporalmente. Por otro lado, el envejecimiento cutáneo extrínseco o envejecimiento desde le exterior, se debe principalmente a factores ambientales, estilo de vida o la exposición al sol, por lo tanto, estrategias destinadas a atenuar el daño sobre la piel de estas fuentes pueden ser importantes para limitar el daño cutáneo asociado a la edad.

 

3. Nutrientes en el cuidado de la piel y sus anexos.

Se ha descrito que el soporte nutricional con determinados nutrientes podría tener un efecto beneficioso en la piel y en sus anexos, y podría de este modo contrarrestar los distintos desafíos a los que se enfrenta el mantenimiento de una piel sana. Además, en determinadas circunstancias, el organismo puede sufrir deficiencias de ciertos micronutrientes que pueden conllevar un deterioro de la piel. Por ello, los complementos nutricionales pueden actuar como coadyuvantes en la dieta y ser una medida eficaz en el mantenimiento saludable de la piel .

Por otro lado, los micronutrientes son elementos importantes en el ciclo normal del folículo piloso, y la salud ungular, por lo cual su aporte, resulta también imprescindible para el mantenimiento no solo para el cuidado de la piel, si no también a la de sus anexos.

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El soporte nutricional con determinados nutrientes puede tener un efecto beneficioso en el cuidado de la piel y en sus anexos.

En el siguiente post , se detallan los principales nutrientes implicados en la conservación y cuidado de la salud cutánea.

 

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*Bibliografía y referencias