Beneficios de la ingesta de L-arginina, calcio y magnesio en pacientes con hipertensión.

minerales para la hipertension

El uso de algunos nutrientes puede facilitar el control de la presión arterial en el colectivo de pacientes con hipertensión asociada a otros factores de riesgo de enfermedad cerebro- y cardiovascular modificables (ej. exceso de peso, dietas nutricionalmente pobres, ejercicio físico regular insuficiente).

Determinados aminoácidos y minerales poseen propiedades que mejoran la función endotelial o favorecen la vasodilatación mediante diversos mecanismos y por tanto su consumo podría aportar beneficios en pacientes hipertensos.

 

 L-arginina 

La L-arginina es un aminoácido no esencial cuya biosíntesis tiene lugar en el riñón y el hígado. Además, se puede obtener de la dieta estando presente en productos como las carnes, pescados, soja, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Este aminoácido desempeña numerosas funciones fisiológicas, algunas de ellas claves en el mantenimiento de la homeostasis vascular. Por un lado, la arginina resulta esencial como sustrato en la síntesis del vasodilatador NO y en la reducción de la dimetilarginina asimétrica (ADMA, por sus siglas en inglés), que inhibe la producción de NO. Por otro modula el sistema RAAS, mediante la inhibición de ECA y la disminución de la angiotensina II. Además, promueve la liberación de insulina a nivel pancreático y con ello el efecto vasodilatador de la misma sobre la producción de NO. Así mejora también la resistencia a insulina y disminuye la formación de ERO asociadas al metabolismo alterado de la glucosa. Su propiedad antioxidante también se atribuye a la captación de EROs. Mediante dichos mecanismos, la arginina mejora la función endotelial, disminuye la resistencia periférica vascular y la presión arterial (Figura 1).

L-arginina

 

ADMA (por sus siglas en inglés): dimetilarginina asimétrica; AGEs: (por sus siglas en inglés): productos finales de glicación avanzada. 

Figura 1. Mecanismos de acción antihipertensivos de la L-arginina.

 

 La suplementación con L-arginina oral en dosis comprendidas entre 4 y 24 g/día ha demostrado reducir los valores de PAS y PAD en 5,39 mmHg y 2,66 mmHg respectivamente en comparación con placebo, según un meta-análisis de 11 estudios clínicos (n= 387 pacientes). Estos resultados se confirmaron en estudios de duración mayor a 4 semanas y en pacientes no tratados previamente con antihipertensivos (Dong et al., 2011). En un estudio en 12 pacientes con diabetes mellitus de tipo 2 (DM2), el uso de L-arginina (3g x 3 veces/día, durante 1 mes) no solo redujo la presión arterial sistólica en un 14% sino que también mejoró la sensibilidad a insulina a nivel hepático y tejidos periféricos reduciendo la producción endógena de glucosa en un 29% (Piatti et al., 2001).

El aminoácido L-arginina desempeña funciones fisiológicas claves en el mantenimiento de la homeostasis vascular. Entre ellas destaca su papel como sustrato del vasodilatador óxido nítrico. También promueve la liberación de insulina y tiene propiedades antioxidantes.

En conclusión, por su papel regulador sobre la homeostasis vascular y la insulina, su uso como suplemento resultaría especialmente beneficioso en individuos con hipertensión y DM2.

 

Minerales 

Calcio 

El calcio es un mineral esencial en el organismo necesario en numerosas funciones celulares como la actividad neuromuscular, la coagulación sanguínea o la función cardíaca. Además, es un componente vital en la arquitectura del hueso y se necesita como depósito mineral óseo durante toda la vida. El 99% del calcio del organismo se encuentra almacenado en los huesos y dientes. Las principales fuentes de calcio son los productos lácteos, frutos secos como las almendras o ciertas verduras como acelgas, cardo, espinacas, puerro.

alimentos con calcio

El calcio junto con otros cationes como el sodio, potasio y magnesio proporciona un equilibrio iónico de la membrana vascular, la vasodilatación y la reducción de la presión arterial resultante. En concentraciones óptimas, además de estabilizar las membranas, el calcio inhibe su propia entrada en las células y reduce la vasoconstricción. Sin embargo, una ingesta insuficiente de calcio disminuye la concentración plasmática de calcio, estimulando la liberación de hormona paratiroidea (PTH, por sus siglas en inglés) y el factor hipertensivo paratiroideo (PHF, por sus siglas en inglés), la síntesis de calcitriol y la activación del sistema RAAS. En células del músculo liso vascular tanto la angiotensina II como la PTH y el calcitriol incrementan la concentración de calcio intracelular que conduce a la vasoconstricción, y por lo tanto aumenta la resistencia vascular periférica y la presión arterial (Figura 2). Cabe destacar que la reducción de la concentración plasmática de calcio, así como la liberación de la PTH tiene un efecto directo sobre la masa ósea, favoreciendo la resorción ósea y aumentando el riesgo de fracturas.

Por tanto, una ingesta adecuada de calcio se asocia con una reducción de la presión arterial y un menor riesgo de hipertensión. En un estudio de 30,000 profesionales de la salud varones con edades comprendidas entre 40 y 75 años, se observó que los hombres cuyo consumo de calcio era <250 mg/día tenían un 50% más de probabilidad de desarrollar hipertensión frente a aquellos que consumían más de 400 mg al día de calcio (M. C. Houston & Harper, 2008). En un meta-análisis de 40 ensayos clínicos controlados (n= 2492 pacientes), la suplementación con calcio (dosis media de 1200 mg/día) redujo la PAS en 1,86 mmHg (IC 95%; -2,91; -0,81) y la PAD en 0,99mmHg (IC 95% -1,61; 0,37) (van Mierlo et al., 2006).

calcio para hipertension

 

[Ca2+]i: concentración de calcio intracelular; PTH (por sus siglas en inglés) hormona paratiroidea; PHF: (por sus siglas en inglés): factor hipertensivo paratiroideo; VSMC (por sus siglas en inglés): células del músculo liso vascular. 

Figura 2. Mecanismos implicados en el aumento de la presión arterial asociados a una ingesta baja de calcio.

 

El calcio es un mineral esencial para la composición del hueso, pero también juega un papel fundamental en el equilibrio iónico de las membranas vasculares y la vasodilatación. Por ello su ingesta adecuada es importante en la prevención de la hipertensión arterial y de las fracturas por fragilidad ósea.

En conclusión, la suplementación con calcio sería de interés en individuos con riesgo de desarrollar hipertensión o hipertensos, cuya ingesta de calcio es insuficiente y/o tienen riesgo de fracturas por fragilidad ósea asociadas a la edad (ancianos) o la menopausia.

Magnesio.

El magnesio es un mineral vital para numerosas funciones fisiológicas que se puede encontrar en alimentos ricos en fibra como los cereales integrales, legumbres, verduras, semillas y frutos secos. Es el segundo catión intracelular más abundante tras el potasio, y está implicado en la mayoría de los procesos metabólicos (función mitocondrial, procesos inflamatorios e inmunológicos y actividad neuronal, neuromuscular y vasomotora). Forma un complejo con la molécula energética celular de trifosfato de adenosina (ATP, por sus siglas en inglés, adenosine triphosphate) y es cofactor de numerosas reacciones enzimáticas responsables de la síntesis de proteínas y ácidos nucleicos. También posee una función estructural en el tejido óseo.

 

Las concentraciones de magnesio extracelular son claves en la regulación del flujo sanguíneo, la reactividad vascular y la presión arterial. El magnesio también regula el calcio intracelular, el sodio, el potasio y el pH, así como la sensibilidad a la insulina. Actúa como un bloqueador natural de los canales de calcio cuyo efecto resulta en la producción de prostaciclinas vasodilatadoras y NO y altera las respuestas vasculares a los agonistas vasoactivos. Otros estudios también destacan el papel del magnesio sobre el crecimiento celular del músculo liso vascular que es un importante factor asociado con cambios estructurales vasculares (Figura 3).

[K+]i:concentración de potasio intracelular; [Ca2+]i:concentración de calcio intracelular; [Na+]i:concentración de sodio intracelular; [Mg2+]i: concentración de magnesio intracelular.

 Figura 3. Mecanismos vasculares por los que bajas concentraciones de magnesio aumentan la presión arterial 

 

Además, bajas concentraciones de magnesio se han asociado no sólo con hipertensión sino con otros factores de riesgo cardiovascular y condiciones crónicas como estrés oxidativo, estado proinflamatorio, disfunción endotelial, agregación plaquetaria, resistencia a insulina e hiperglucemia. De igual forma, altos niveles de magnesio en circulación se asocian con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, principalmente cardiopatía isquémica y cardiopatía coronaria.

En un meta-análisis de 34 ensayos con un total de 2028  mparticipantes normotensos e hipertensos, se observó que la suplementación de magnesio (dosis media de 368 mg/día y con una duración media de 3 meses) redujo significativamente la PAS 2,0 mmHg y la PAD 1,78 mmHg. Estas reducciones fueron acompañadas con una subida de 0,05 mmol/ml de magnesio en suero en comparación con placebo (X. Zhang et al., 2016). En otro meta-análisis de 6 estudios de cohorte prospectivos y más de 180.000 participantes, se estimó que el aumento de la ingesta diaria de magnesio en 100 mg se asociaba con una reducción del 5% del riesgo de hipertensión (Fang et al., 2016).

magnesio taurato

El magnesio taurato, complejo formado por magnesio y taurina resulta especialmente beneficioso en el control de la presión arterial, dado la regulación que tiene la taurina sobre la función endotelial, la producción de NO, el sistema RAAS y el estrés oxidativo. Además, la taurina posee propiedades cardioprotectoras, por lo que el uso de magnesio taurato parece tener un efecto preventivo frente a eventos cardiovasculares, especialmente, insuficiencia cardíaca congestiva, cardiopatía isquémica y miocardiopatía diabética.

El magnesio es un mineral esencial que está implicado en la regulación del flujo sanguíneo, la reactividad vascular y la presión arterial y de otros cationes importantes como el calcio, el sodio y el potasio. Bajos niveles de magnesio se asocian con hipertensión y otros factores vinculados a las enfermedades cardiovasculares como estrés oxidativo, estado proinflamatorio, disfunción endotelial, agregación plaquetaria, resistencia a insulina. El complejo formado por magnesio y taurina resulta especialmente beneficioso en el control de la presión arterial y presenta propiedades cardioprotectoras.

 

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 Bibliografía y referencias