Astenia primaveral: causas, síntomas y como combatirla.

astenia primaveral

Una de las afecciones más comunes que conlleva el cambio de estación y la llegada de la primavera es la denominada “astenia primaveral». La palabra tiene su origen en el griego “asthenia “, cuyo significado reflejaba la “cualidad de estar sin fuerza”.

Las causas de la astenia pueden ser muy diversas y no se conocen con exactitud. Situaciones de estrés, la ansiedad provocada por las dificultades de la vida, el cambio de estación y de hora que afectan a nuestro reloj biológico y las alergias se encuentran entre sus posibles causas.

Básicamente, a medida que los días se vuelven más largos en primavera, nuestras hormonas se desequilibran (comenzamos a producir más endorfinas, testosterona y estrógeno) y usamos mucha energía interna para reajustarnos. Además, el clima variable de la primavera puede hacer que nuestra presión arterial fluctúe. Esta combinación de circunstancias puede hacer que nos sintamos agotados física y mentalmente.

Según los médicos, la astenia primaveral generalmente afecta más a las mujeres y puede ser causada por el hecho de que nuestro cuerpo es incapaz de adaptarse a un nuevo entorno.

Además, la astenia también puede deberse a una dieta inadecuada que carezca de las vitaminas y minerales que necesitamos.

 Síntomas

La astenia primaveral es el tipo más común de astenia en las personas.

Todas ellas presentan claros síntomas de cansancio durante esta estación. Se presenta especialmente entre los 20 y los 50 años afectando más a mujeres que a hombres. Según los médicos, uno de los signos tempranos de esta afección es la pérdida de interés en las actividades diarias.

La astenia es una sensación de fatiga y debilidad generalizadas cuyos síntomas son muy diversos. Los más frecuentes son:

  • Alteración del estado general.
  • Fatiga intelectual con dificultad de concentración y trastornos de la memoria
  • Trastornos del sueño.
  • Alteraciones del apetito.

De carácter leve, da lugar a trastornos poco alarmantes y de corta duración, remitiendo normalmente al cabo de unos días sin precisar tratamiento alguno. Debemos dejar claro que la astenia no es una enfermedad por sí misma ni debe tratarse farmacológicamente. A pesar de su gran incidencia, la astenia primaveral es de carácter leve y remite al cabo de pocos días sin necesidad de tratamiento.

En el caso de no desaparecer en pocas semanas, lo más conveniente es acudir al médico para obtener un diagnóstico preciso.

Como combatir la astenia primaveral.

Sin embargo, hay formas naturales de combatir la astenia primaveral. Es recomendable respetar las horas de sueño, realizar ejercicio físico moderado y llevar una dieta sana y equilibrada. El ajuste nutricional proporcionará a nuestro organismo proteínas, hidratos de carbono, grasas, sales minerales, vitaminas y agua. En este sentido, los dietistas y nutricionistas aseguran que hay muchos alimentos que, ya sea proporcionando energía o aportando aminoácidos implicados en el estado de ánimo, ayudan a que los síntomas de la astenia sean más leves y llevaderos. Entre estos alimentos están especialmente recomendados:

Fresas: ricas en vitamina C, ácido fólico y antioxidantes, esta fruta no sólo es baja en calorías, sino que además ayuda a evitar la retención de líquidos.

Albaricoque: otra opción con grandes propiedades antioxidantes y rica en vitamina A, B, C y K y minerales como el hierro, calcio y fósforo.

Limones: su alto contenido en vitamina C ayuda a prevenir posibles trastornos en el hígado, a eliminar líquidos, a regular la circulación y a evitar problemas digestivos.

Verduras de hoja verde: son esenciales para recuperar la vitalidad gracias al ácido fólico.

Levadura de cerveza: rica en vitaminas del grupo B y en proteína, la levadura de cerveza influye positivamente en el sistema nervioso ayudando a mejorar los estados de depresión y ansiedad.

Para una salud óptima es necesario llevar una dieta equilibrada que nos proporcione todos los nutrientes que el cuerpo necesita. En determinadas ocasiones, sin embargo, la ayuda de una dieta variada no es suficiente y es preciso recurrir a un aporte vitamínico o mineral complementario sobre todo cuando las necesidades nutricionales son altas. Como ejemplo están aquellas personas que además de tener que combatir la astenia primaveral presentan un déficit de hierro, sobrellevando un cansancio mayor.

En el cuerpo humano, el hierro está presente en todas las células y tiene varias funciones vitales – es un portador de oxígeno al tejido pulmonar en forma de hemoglobina, es también un facilitador del uso de oxígeno y su almacenamiento en los músculos como mioglobina, es un medio de transporte para los electrones dentro de las células en forma de citocromos, y como parte integrante de las reacciones enzimáticas en diversos tejidos.

Suministrar cantidades significativas de hierro biodisponible junto con una combinación sinérgica de vitaminas (C, E, B1, B2, B3, B6, B12) y ácido fólico, es esencial para recuperar la vitalidad ya que su ausencia da lugar a debilidad, fatiga e irritabilidad, algunos de los síntomas más comunes de la astenia primaveral.

Las vitaminas del complejo B son componentes esenciales en la mayoría de las principales reacciones metabólicas. Además, juegan un papel importante en la producción de energía, incluyendo el metabolismo de los lípidos, los carbohidratos y las proteínas. Las vitaminas del complejo B son también importantes para las células sanguíneas, las hormonas y la función del sistema nervioso. Por lo general, como sustancias solubles en agua, las vitaminas del complejo B no se almacenan en el cuerpo en cantidades apreciables (con la excepción de la vitamina B-12). Por lo tanto, el cuerpo necesita un suministro adecuado de vitaminas del complejo B a diario.

 

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