Aplicaciones clínicas de probióticos, prebióticos y simbióticos.

Aplicaciones clinicas probioticos

El intestino contiene una vasta flora —100 trillones de células bacterianas que aportan un promedio de 600.000 genes a cada ser humano—ubicada fundamentalmente en el colon, y que comprende cientos de especies de bacterias. Fig.1

A nivel de las especies y cepas de estas bacterias, la diversidad microbiana entre los individuos es bastante notoria: cada individuo alberga su propio patrón distintivo de composición bacteriana determinado en parte por el genotipo del huésped y por la colonización inicial al nacimiento por medio de la transmisión vertical.

La intención de usar probióticos es que ayuden a la flora intestinal que aparece naturalmente en el organismo humano. En general, la mayor evidencia clínica para los probióticos está vinculada a su uso en el mejoramiento de la salud intestinal y la estimulación de la función inmunitaria.

microbiota normal en el ser humano

  • Los prebióticos afectan a las bacterias intestinales aumentando el número de bacterias anaerobias beneficiosas y disminuyendo la población de microorganismos potencialmente patógenos.
  • Los probióticos afectan al ecosistema intestinal estimulando los mecanismos inmunitarios de la mucosa y estimulando los mecanismos no inmunitarios a través de antagonismo y competencia con patógenos potenciales

Tanto los probióticos como los prebióticos y los simbióticos se emplean en la actualidad en el manejo de diversos procesos patológicos, tales como: 

Enfermedad cardiovascular: los datos disponibles sobre el uso de probióticos/prebióticos para disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular son preliminares y aun no concluyentes. No obstante, se han observado reducciones significativas del colesterol asociado a lipoproteína de baja densidad (LDL-C) con diversas cepas, así como con simbióticos, que incluyen inulina y fructooligosacáridos. Parece razonable considerar la incorporación de algunos probióticos en los hábitos de vida saludables recomendables con el propósito de contribuir a reducir significativamente el LDL-C y el colesterol total y a mejorar otros factores de riesgo de enfermedad coronaria

Cáncer de colon: el estudio SYNCAN estudió el efecto de la oligofructosa más dos cepas probióticas en pacientes con riesgo de desarrollar cáncer de colon. Los resultados del estudio sugieren que una preparación simbiótica puede disminuir la expresión de biomarcadores para cáncer colorrectal.

Diarrea aguda: diferentes cepas de probióticos son útiles para reducir la severidad y duración de la diarrea infecciosa aguda infantil. La administración oral de los probióticos acorta la duración de la enfermedad diarreica aguda en niños en aproximadamente 1 día. Varios meta-análisis de ensayos clínicos controlados publicados muestran resultados consistentes en revisiones sistemáticas, sugiriendo que los probióticos son seguros y eficaces. La evidencia que proviene de estudios sobre gastroenteritis virales es más convincente que la evidencia que surge de las infecciones bacterianas o parasitarias. Los mecanismos de acción son específicos para cada cepa, y existe más evidencia sobre la eficacia de algunas cepas en concreto que para otras.

Diarrea asociada a antibióticos: En la diarrea asociada a antibióticos existe una fuerte evidencia de la eficacia de algunas cepas en adultos y niños que están recibiendo terapia con antibióticos, así como para evitar la diarrea asociada a los antibióticos y la diarrea provocada por C. difficile en pacientes adultos hospitalizados.

Diarrea inducida por radiación: Existe evidencia, pero no concluyente, sobre la eficacia de VSL#3 (Lactobacillus casei, L. plantarum, L. acidophilus, L. delbrueckii, Bifidobacterium longum, B. breve, B. infantis, y Streptococcus thermophilus) en el tratamiento de la diarrea inducida por radiación.

Infección por Helicobacter pylori: varias cepas de lactobacilos y de bifidobacterias parecen reducir los efectos colaterales de las terapias con tres antibióticos que se utilizan para erradicar la bacteria, y parecen mejorar la adherencia de los pacientes. Varias cepas demostraron ser eficaces en disminuir los efectos colaterales, pero no tuvieron efectos sobre la tasa de erradicación. Se ha sugerido que la suplementación de los esquemas de antibióticos contra H. pylori con ciertos probióticos, puede también ser eficaz en aumentar las tasas de erradicación y podría considerarse útil para los pacientes en los que falla la erradicación. Actualmente no se dispone de suficiente evidencia como para avalar la eficacia de un probiótico solo, sin antibioticoterapia concomitante. En resumen, agregados al tratamiento con antibióticos, ciertos probióticos pueden servir como terapia adyuvante para la erradicación de la infección por H. pylori.

h. pylory

Alergia: determinadas cepas de probióticos pueden ser eficaces en el tratamiento de un subgrupo de pacientes con eczema atópico, y en general, la evidencia disponible sobre la eficacia de los probióticos en la prevención de la alergia alimentaria es poco concluyente. En una revisión reciente en la que los autores investigaron si la administración de suplementos probióticos en el periodo prenatal y/o postnatal podría reducir el riesgo de atopia e hipersensibilidad alimentaria en los niños pequeños, se halló que los probióticos administrados prenatalmente y posnatalmente podrían reducir el riesgo de atopia y de hipersensibilidad alimentaria, especialmente cuando se administran prenatalmente a la madre embarazada y niños. Cuando los probióticos se administraron sólo prenatalmente o sólo después del nacimiento, no se observaron efectos de los mismos en la atopia y la hipersensibilidad alimentaria. Los autores concluyeron que los probióticos administrados antes y después del nacimiento parecen ser una forma factible de prevenir la atopia y la hipersensibilidad alimentaria en los niños pequeños, aunque este supuesto debe confirmarse con estudios de seguimiento a más largo plazo.

Encefalopatía hepática: los prebióticos como la lactulosa se utilizan comúnmente para la prevención y el tratamiento de esta complicación de la cirrosis. Se ha logrado revertir una encefalopatía hepática mínima en 50% de los pacientes tratados con una preparación simbiótica (cuatro cepas de probióticos y cuatro fibras fermentables que incluían inulina y almidón resistente) durante 30 días.

Respuesta inmunológica: existe evidencia que sugiere que varias cepas de probióticos y la oligofructosa prebiótica resultan útiles para reforzar la respuesta inmunitaria. Se ha obtenido evidencia indirecta en estudios dirigidos a evitar enfermedades infecciosas agudas (como diarrea infantil nosocomial, episodios invernales de influenza, y otros) y estudios que analizaron las respuestas de anticuerpos a las vacunas.

 Enfermedad intestinal inflamatoria:

  • Pouchitis: hay evidencia que muestra la utilidad de los probióticos para impedir una crisis inicial de pouchitis (VSL#3), y evitar recidivas futuras de esta entidad luego de la inducción de su remisión con antibióticos. Se puede recomendar la complementación con probióticos a pacientes con pouchitis de actividad leve, o como terapia de mantenimiento para aquellos que estén en remisión.
  • Colitis ulcerosa: la cepa de Nissle probiótica de E. coli, puede ser equivalente a la mesalazina para mantener la remisión de la colitis ulcerosa. La mezcla de probióticos VSL#3 ha demostrado ser eficaz induciendo y manteniendo la remisión en niños y adultos con colitis ulcerosa leve a moderada.

Enfermedad de Crohn: según una revisión sistemática Cochrane reciente no existe evidencia suficiente que avale que los probióticos sean beneficiosos para el mantenimiento de la remisión de la enfermedad de Crohn.

Síndrome de intestino irritable: varios estudios han demostrado ganancias terapéuticas significativas al usar probióticos en comparación con placebo. En los estudios publicados la reducción de la distensión abdominal y la flatulencia es un hallazgo constante en los tratamientos probióticos; asimismo, algunas cepas pueden mejorar el dolor y proporcionar además un alivio general.37

Malabsorción de la lactosa: diversas cepas de probióticos mejoran la digestión de la lactosa y reducen los síntomas de la intolerancia a la lactosa. Esto fue confirmado en una serie de estudios controlados en individuos que consumían yogurt con cultivos vivos.

Enterocolitis necrotizante: hay ensayos clínicos que muestran que la suplementación con probióticos reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante en los recién nacidos prematuros. Las revisiones sistemáticas de los ensayos controlados aleatorizados también han demostrado una reducción del riesgo de muerte en grupos que recibieron probióticos por esta afección.

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REFERENCIAS

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